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Lucero Rodriguez

Nada mejor que empezar la primavera conociendo estos espectaculares jardines. De todos los tamaños, formas y colores estos son los diez jardines más bellos del mundo.

Jardines del Chateau de Villandry. Francia.
El castillo renacentista de Villandry, propiedad del español Joachim Carvallo, cuenta con seis hectáreas de jardines dispuestos en tres niveles que incluyen un jardín acuático, flores ornamentales y pequeños arbustos que forman cuidadas composiciones geométricas.
(Foto: Ho visto nina volare/ Flickr).
Jardín Botánico tropical de Nong Nooch. Tailandia.
Diseñado y construido en 1954, este parque alberga más de quince mil especies de plantas y ocupa 94 hectáreas divididas en varios jardines: el francés, el europeo, el romano, el de Stonehenge y el rincón de las orquídeas, entre otros.
(Foto: Grozetskaya/ 123RF).
Jardines clásicos de Suzhou. China.
“Suzhou” quiere decir paraíso terrenal y es uno de los jardines más bellos del planeta. Este Patrimonio de la Humanidad es un conjunto de nueve jardines cuya arquitectura clásica incluye los cuatro elementos.
(Foto: Lachris77/ 123RF).
Jardín de Villa d’Este. Italia.
Este Patrimonio de la Humanidad, fue construido en Tívoli durante el renacimiento por orden del cardenal Hipólito II. Entre sus atractivos se encuentra la Fontana de Bicchierone, cuya agua brota de una gran cuenca en forma de concha.
(Foto: Paula Funnell/ Flickr).
Jardín Butchart. Canadá.
Ubicado en la Isla Vancouver, este colorido parque, obra de Jenny Butchart, en realidad son cinco jardines conectados por distintos senderos en donde se encuentran más de 700 variedades de plantas.
(Foto: Dale Musselman/ Flickr).
Jardín de las Pozas de Xilitla. México
Este jardín de 37 hectáreas, creado por el artista Edward James entre los años 1960 y 1970, se ubica en medio de la selva, en el municipio de Xilitla, en San Luís Potosí y, además de plantas, contiene 27 esculturas y varias construcciones surrealistas.
(Foto: Paula Soler Moya/ Flickr).
Miracle Garden. Dubái.
Ubicado en medio del desierto, sus siete hectáreas cuentan con un complejo sistema de riego con aguas residuales en donde se encuentran el muro floral más largo del mundo, el reloj de flores más grande y la pirámide de flores más alta del mundo.
(Foto: Ali Raoufian/ Unsplash).
Jardines del Chateau de Villandry. Francia.
El castillo renacentista de Villandry, propiedad del español Joachim Carvallo, cuenta con seis hectáreas de jardines dispuestos en tres niveles que incluyen un jardín acuático, flores ornamentales y pequeños arbustos que forman cuidadas composiciones geométricas.
(Foto: Ho visto nina volare/ Flickr).
Jardín de Keukenhof. Países Bajos
Ubicado entre las localidades de Lisse y Hillegom, es un extenso parque de 32 hectáreas con lagos, molinos y fuentes en donde conviven más de siete millones de tulipanes, narcisos, jacintos y bulbos en flor.
(Foto: Anastasy Yarmolovich/ 123RF).

Se trata de una grieta en Kenia que en el futuro se convertirá en un océano, los territorios de Eritrea, Etiopía, Somalia, Yibuti y Kenia quedarían separados de África.

Millones y millones de años de actividad en las placas tectónicas separaron a lo que en un principio era un solo continente dividiéndolo en los que conocemos hoy. El comienzo de una situación similar se registra en Kenia, en donde apareció una grieta que en un futuro desprenderá al Cuerno de África del continente.

(Foto: Web).

En 2005, a 50 kilómetros de Nairobi, en el suroeste de Kenia, luego de semanas de intensas lluvias, inundaciones y temblores, la tierra comenzó a abrirse generando una fisura de quince metros de profundidad, veinte de ancho y varios kilómetros de largo. La zona se encuentra asentada en el llamado Gran Valle del Rift, una importante falla geológica y uno de los terrenos más inestables de África. Desde entonces, los geólogos monitorean este fenómeno natural, que ayuda a comprender como se generaron hace millones de años la separaciones de los continentes cómo los conocemos en la actualidad.

Pero tranquilos, no es algo que va a pasar de la noche a la mañana. La tierra se toma su tiempo en estos asuntos y, mediante el monitoreo satelital, los científicos coinciden en que la grieta se separa unos pocos milímetros al año, por lo que la conformación del nuevo continente llevará entre 5 y 10 millones de años. Lo que sí es una realidad es el inicio de la grieta en Kenia que se convertirá en un nuevo océano y dejará a tres países despegados del continente.

(Foto: Web).
Localidad de El Soberbio en la provincia de Misiones, Argentina

Teniendo paisajes para todos los gustos (y bolsillos), muchas veces elegimos los destinos más conocidos. Hoy te mostramos diez lugares de nuestro país que no están entre los más populares pero que bien merecen una visita.

Ojos de Mar son tres pequeñas lagunas de color turquesa que resaltan en la blancura del salar de Salta, a 5 kilómetros de la localidad de Talar Grande y a 380 kilómetros de la capital provincial. (Foto: Maurizio Giovanni Bersanelli/ 123RF).
Ubicado en el departamento catamarqueño de Antofagasta de la Sierra, el Campo de Piedra pómez luce como un mar de rocas blancas y rosadas, talladas por el inclemente viento que baja de los Andes. Las excursiones al Campo de Piedra Pómez parten desde la localidad de El Peñón. (Foto: Marcelo Aguilar/ Flickr).
Los Saltos de Moconá, en la provincia de Misiones, se formaron debido a una falla geológica de tres kilómetros que corre paralela al río Uruguay. Estas cataratas, pueden alcanzar los 14 metros de altura, dependiendo del caudal del río. (Foto: Visitemos Misiones).
Rodeada de volcanes, la Laguna Brava se oculta en la cordillera riojana a más de 4.000 msnm. Sus 17 kilómetros de largo de aguas azules y turquesas, con playas de grava y sal, son el hogar de cientos de flamencos. (Foto: Mario Rodriguez).
Epecuén nació como una villa turística a orillas del lago homónimo en la provincia de Buenos Aires. Las aguas termales del lugar convocaron a multitudes por décadas hasta que, en 1985, una inundación dejó a todo el pueblo bajo el agua y hoy está abandonado. (Foto: Nickalbi/ 123RF).
El dique Cuesta del Viento, en la localidad de Rodeo, a 200 kilómetros de la capital de San Juan, ofrece aguas calmas por la mañana, y por la tarde, los fuertes vientos lo transforman en una vertiginosa pista de windsurf y kitesurf de fama mundial. (Foto: Mario Rodriguez).
Situada en Malargüe, al sur de la provincia de Mendoza, la Reserva Natural La Payunia es una de las zonas con mayor concentración de volcanes del mundo. Sobre el suelo cubierto de lava negra se erigen más de 800 volcanes inactivos. (Foto: Martín Benitez/ Flickr).
Entre Caviahue y Copahue, en la provincia de Neuquén, se encuentra la cascada del río Agrio, un salto de 60 metros de altura, que en su estrepitosa caída forma una pileta natural con verticales paredes de coloridas rocas basálticas. (Foto: Mario Rodriguez).
En el Parque Nacional Lago Puelo, en la provincia de Chubut, se pueden hacer paseos lacustres, rafting, caminatas y cabalgatas rodeados de la selva valdiviana. A 140 kilómetros de Bariloche. (Foto: Danilo Vieira/ 123RF).
En el valle de Tierra Mayor, a 20 kilómetros de Ushuaia, se encuentra la Laguna Esmeralda. Para acceder a este paraíso escondido hay que caminar unas dos horas entre bosques de lengas y coíhues, castoreras y turbales. (Foto: Mario Rodriguez).

Hace mucho tiempo un antiguo pueblo de la patagonia vivía cerca de los bosques de pehuenes o araucarias, árboles que consideraban sagrados y a su sombre se reunían para rezar, les hacían ofrendas y adornaban sus ramas con regalos, pero no recolectaban sus frutos, como no tenían un buen sabor pensaban que eran venenosos y no se podían comer y los dejaban esparcidos en el suelo.

Un año, el invierno fue particularmente largo y crudo, la tierra permaneció cubierta de nieve, los ríos se congelaron y las aves emigraron. Incluso el Dios creador, Nguenechen, no escuchaba las plegarias y sobrevino un período de hambruna que, a duras penas soportaban los más fuertes pero los niños y los ancianos comenzaban a morir.

Los piñones de la araucaria son comestibles y tienen alto valor nutricional y tradicionalmente se los consume hervidos o tostados. (Foto: Rodrigo De Souza Mendes Junqueira 123RF).

Entonces, los viejos de las tribus mandaron a los jóvenes a recorrer la región en busca de alimentos pero, a los pocos días, volvían hambrientos sin haber encontrado nada para comer.

Un muchacho, después de recorrer una región barrida por el viento, montañosa y árida, regresaba famélico, muerto de frío y con las manos vacías, se cruzó con un anciano de larga barba blanca que se le unió en el camino. Anduvieron juntos un buen rato y el viejo le preguntó qué buscaba en aquella zona de tierra arenosa y pobre, el muchacho le contó de las penurias que estaba pasando su tribu y de la vergüenza que le causaba no haber encontrado nada para ayudarlos. El desconocido lo miró extrañado y le preguntó:

¿No son suficientemente buenos para ustedes los piñones? Caen del pehuén cuando están maduros y con una sola piña se puede alimentar a una familia entera.

Bastó con mirar a su alrededor para darle el nombre a Villa Pehuenia, fundada en 1989, a orillas del lago Aluminé en Neuquén. (Foto: Mario Rodriguez)

El muchacho, confundido, le contestó que siempre habían creído que Nguenechen prohibía comer los piñones por ser venenosos y además, muy duros.

Entonces el viejo le explicó que era necesario hervirlos hasta que se ablanden o tostarlos al fuego y, antes que el joven pudiera decir nada, desapareció. Nuevamente solo, el muchacho, sin dudarlo, juntó las vainas más grandes que encontró y corrió hacia su pueblo.

Después de contar las novedades a los viejos, se hizo un prolongado silencio hasta que uno de ellos dijo:

Ese viejo no puede ser otro que Nguenechen, que bajó para salvarnos. Vamos, no despreciemos su regalo e inmediatamente convocaron a toda la gente.

La tribu entera participó de los preparativos, acarrearon agua y leña para el fuego, incluso muchos salieron a buscar más piñones que luego hirvieron y tostaron e hicieron un gran festín. Se dice que, nunca más pasaron hambre y, también desde ese día, se llaman a sí mismos pehuenches.

Al encuentro entre dos o más cursos de agua se le llama confluencia y, muchas veces, las corrientes que se juntan son tan diferentes entre sí, por temperatura, velocidad, sedimentos u otras circunstancias, que no se mezclan fácilmente y crean llamativos paisajes que parecen irreales. Te mostramos algunas de las tantas confluencias que nos ofrece la naturaleza.

Río Negro y río Solimões. Brasil

Las diferencias de temperatura, velocidad y densidad del agua hacen que estos ríos no se mezclan durante varios kilómetros y generan este fenómeno, unas de las principales atracciones turísticas de la ciudad de Manaus, el río Negro, de aguas oscuras, corre a 2 kilómetros por hora y una temperatura de 28°C, mientras que las pardas aguas del Solimões circulan entre 4 a 6 kilómetros por hora a una temperatura de 22°C.

Río Ródano y río Arve. Suiza

El río Arve nace en el valle de Chamonix en Francia, a los pies del macizo Mont-Blanc. Recibe las aguas de los glaciares cargadas de sedimentos, que le dan su particular color lechoso, ingresa al territorio suizo y después de recorrer siete kilómetros, en el llamado “Point de la Jonction”, se junta con el Ródano, uno de los ríos más importantes de Europa que nace en los Alpes Suizos y tiene una longitud de 820 kilómetros.

(Foto: prosiaczeq/ 123RF).

Río Fraser y río Thompson. Canadá

El río Fraser nace en las Montañas Rocosas canadienses y sus aguas barrosas, después de recorrer más de 1370 kilómetros, desembocan en el océano Pacífico. El río Thompson, su principal aportante, después de recorrer caudalosamente por el área centro-sur de la Columbia Británica suma sus aguas rápidas y profundas a la altura de la pequeña localidad de Lytton.

(Foto: Flickr).

Río Rin y río Mosela. Alemania

Las limpias aguas del Mosela fluyen entre los viñedos hasta desembocar en el inmenso Rin, el río más importante de Alemania, cuyas turbias aguas transportan una gran cantidad de sedimentos. La unión de los ríos se produce en Coblenza (Koblenz en alemán, que significa confluencias de ríos) justo en donde se levanta una gran estatua del emperador Guillermo I, Guillermo el Grande.

(Foto: Iwona Rogowski/ 123RF).

Río Alaknanda y río Bhagirathi. India

El agua transportada por estos ríos proviene de los glaciares del Himalaya occidental en la India y la presencia de partículas minerales les otorga una tonalidad azul turquesa. El Alaknanda proviene del glaciar Satopanth y cerca de la pequeña localidad de Devprayag, se une con el Bhagirathi, la fuente principal del Ganges que nace en el glaciar Gangotri. Luego de esta confluencia pasa a llamarse Ganges, el río más importante de la India.

(Foto: Oleg Doroshenko/ 123RF).

Río Paraná y río Iguazú. Argentina, Brasil y Paraguay

El Iguazú se origina en el cordón montañoso brasileño llamado Serra do Mar, en el estado de Paraná y, luego de un recorrer 1300 kilómetros, desemboca en el río Paraná que también nace en Brasil, de la unión del río Grande y el río Paranaíba. En la confluencia de estos ríos, cerca de las famosas cataratas, se encuentra la Triple Frontera entre Argentina, Brasil y Paraguay. En la zona se encuentran las ciudades de Puerto Iguazú, Argentina; Foz do Iguazú, Brasil y Presidente Franco, Paraguay.

(Foto: Dmitry Malov/ 123RF).

Cuentan los más viejos de la tribu que hace muchos, muchos años, vivían en lo que hoy conocemos como el litoral argentino, dos tribus guaraníes que se volvieron enemigas, había pasado tanto tiempo que ya ni se acordaban porque se habían peleados pero, Poty, la bella hija del cacique de uno de estos pueblos, estaba enamorada de Guanumby, un joven guerrero que pertenecía a la familia rival.

Los jóvenes mantenían su amor en secreto y solían verse al atardecer pasando el bosque cercano, bajo un sauce criollo a la orilla de un pequeño arroyo.

Un día, la hermana de Potí, que sospechaba de los habituales paseos de la joven, la siguió sigilosa hasta el monte y descubrió el secreto de los enamorados. Sin dejarse ver, regresó corriendo a contarle las novedades a su padre. Desde ese día, la joven tuvo prohibido volver a ver a Guanumby y además le ordenaron casarse de inmediato con uno de los suyos.

Sin saber nada, al atardecer del día siguiente, el muchacho cruzó el monte blanco y esperó bajo el sauce. Pero Potí nunca llegó. Ni ese día, ni el siguiente. Afligido, se acercó a la aldea enemiga, con el riesgo de ser descubierto y que lo mataran pero no pudo ver a la joven. La Luna, apenada por el inmenso dolor de Guanumby, le contó lo que había sucedido y agregó:

–Anoche he visto a Poty, no para de llorar, está desesperada porque su padre le ordenó que se case con un hombre de su tribu y ella se niega a hacerlo. Tupá (Dios supremo de los guaraníes) cuando escuchó su lamento y vio la tristeza que la embarga, se apiadó de ella y la transformó en una flor.

–¿En una flor? Preguntó el joven enamorado. ¿En qué clase de flor? ¿Dime Luna, cómo puedo encontrarla?

–¡Ojalá pudiera ayudarte amigo. No puedo decírtelo porque no lo sé! Contestó la Luna.

El muchacho, atormentado por la noticia, solicitó la ayuda de su dios:

–¡Tupá, por favor, tengo que encontrar a mi amada! Sé que en los pétalos de Poty reconoceré el sabor de sus besos. ¡Ayúdame a encontrarla!

De pronto, el cuerpo de Guanumby fue disminuyendo cada vez más, hasta hacerse muy pequeño y convertirse en un ágil pajarito de muchos colores, que rápidamente salió volando. Era un picaflor.

Desde entonces, el joven enamorado pasa sus días recorriendo las ramas floridas y besa fugazmente los labios de las flores, buscando a una, sólo a una.

Cuentan los viejos más viejos de la tribu, que todavía no la ha encontrado.

(Foto: Robert Woeger/ Unsplash).

En los tiempos por venir, el distanciamiento social será una regla así que, te mostramos algunas de las playas del mundo que se llenan tanto de gente que es difícil encontrar un pedacito de arena libre en donde clavar la sombrilla y, la opción cercana y despejada de cada una de ellas.

RÍO DE JANEIRO

La playa de Ipanema en Río de Janeiro, Brasil, durante la temporada alta puede estar increíblemente llena de gente. Para un día de playa relajado, se puede optar por otras playas locales como Grumari o Prainha.

SYDNEY

La famosa playa Bondi en Sidney, Australia, puede llegar a albergar a más de 40.000 personas. Esta ciudad ofrece muchas opciones cercanas y más tranquilas como Jibbon Beach y Shelly Beach, entre muchas otras.

MIAMI

Miami atrae a grandes multitudes durante la mayor parte del año, especialmente South Beach. Para estar cerca del ruido, pero no tanto, North Beach, a pocos minutos en auto, es la opción a elegir.

NUEVA YORK

La playa neoyorquina en Coney Island, junto al paseo marítimo y el parque de atracciones, recibe a miles de visitantes. Si estás más interesados ​​en la privacidad, buscá playas como Jacob Riis en Queens o Orchard Beach en el Bronx.

INGLATERRA

Brighton Beach, con sus frías aguas y su gran muelle lleno de atracciones congrega a la multitud londinense. Una playa cercana, mucho menos concurrida es Rottingdean.

Fuente: www.oyster.com

Mientras esperamos que se abran las fronteras tenemos tiempo para enamorarnos de algunos destinos. Llegó el turno de algunos puntos de la Costa Amalfitana, en Italia.

Desde la página web de Turismo de la Nación han publicado algunas imágenes características de nuestro país para usarlas como fondo de las plataformas webs.

Cuidado con el Llastay, se escuchaba seguido decir a los cazadores de guanacos. Es bormista y divertido, pero cuando algo no le gusta, hace que se enoje el cerro y la desgracia es segura.

Una mañana, muy temprano, Francisco salió a cazar guanacos. A poco de andar alcanzó a ver una tropa grande que pastaban tranquilos en lo alto de la montaña. “Hoy es nuestro día de suerte” le dijo al perrito que lo acompañaba señalando a los animales. Incluso divisó al Relincho, el guanaco jefe de la tropa, separado del grupo, siempre atento para alertar cualquier peligro con su relincho.

El cazador se escondió detrás de unas grandes piedras para emboscar a los animales cuando estos pasaran cerca. No tuvo que esperar mucho, su primer disparo dio en el blanco. Al instante el Relincho pegó un alarido de alarma y los demás guanacos que salieron disparados montaña arriba. Francisco siguió disparando y tres guanacos cayeron abatidos. El enojado Relincho galopó en dirección hacia el cruel cazador y también recibió un tiro, aunque la herida solo lo hizo renguear. El enorme guanaco pegó la vuelta y trepó el cerro hasta perderse de vista en la cima.

(Foto: Mario Rodriguez).

Francisco y su perro salieron en busca del animal herido y luego de varias horas encontraron, en un rincón encerrado entre las sierras, una casa grande hecha de piedra con la puerta oculta entre plantas espinosas. El perrito entró a la casa y desapareció, y a pesar de que Francisco lo llamara, el animal no volvía. Decidido, el cazador entró en la casa y se encontró con una oscura galería con muchas columnas y, atadas a ellas, muchos perros de todo tamaño y color, también su perro, que ladraba y forcejeaba para soltarse. De la penumbra apareció un viejo bajito de barba larga, con ojotas y vestido con ropa tejida con lada de guanaco, al verlo, el joven cazador se sobresaltó.

El viejo levantó la mano para calmarlo y le dijo: “no te asustes, no voy a hacerte daño. Soy el Llastay, hijo de la Pachamama, ella me envió a cuidar las tropas de guanacos y vicuñas y persigo a los despiadados, que cazan más de lo que necesitan, para castigarlos.

Por ser la primera vez que Francisco mataba a varios guanacos, el Llastay lo perdonó y lo dejó partir con su perro, pero con la advertencia de que si volvía a cazar más de lo necesario para alimentarse, no sería tan benévolo y recibiría un duro castigo. Luego, el viejito se dio la vuelta y caminó hacia la oscuridad, Francisco notó que rengueaba de una pierna y recordó al Relincho que había herido en la mañana y pensó “seguro que era Llastay”.

Desde ese día, el joven solo caza guanacos por necesidad y, por las dudas, les contó la historia a todos sus amigos que también cazan en los cerros.    

Fuente: www.librosycasas.cultura.gob.ar

Llastay, Yastay o Coquena, es una divinidad protectora de las vicuñas y guanacos presente en el norte de Argentina. Premia a los buenos pastores y castiga a los cazadores inescrupulosos que cazan con armas de fuego. A él se le debe pedir permiso y dejar ofrendas antes de cazar.

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