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Mario Rodriguez

La Agencia Córdoba Turismo alienta la visita a las pequeñas localidades del interior provincial en donde encontrar experiencias mágicas y paisajes de ensueño.

Cada pueblo y cada espacio, ofrecen características únicas y distintivas, son los ”Rincones Mágicos” escondidos en el interior cordobés que conservan su identidad e idiosincrasia plasmada en su patrimonio natural y cultural; su arquitectura, tradiciones, gastronomía, paisaje, historia, artesanías, e incluso el origen de sus pobladores.

El programa busca contribuir a la promoción de estas pequeñas localidades acompañando sus propuestas para el turista reciba una oferta turística diversificada además de fortalecer a aquellos destinos emergentes que ofrecen características únicas.

En el marco de la situación que se vive a nivel nacional y global, la Agencia Córdoba Turismo trabaja en distintos proyectos para poner en marcha el sector, a través de herramientas de capacitación, apoyos económicos y programas de fortalecimiento, que serán implementados en forma escalonada.

A través de una estrategia de comunicación definida, los turistas podrán conocer la propuesta de estos Rincones Mágicos y tener la posibilidad de vivir nuevas experiencias en entornos culturales diferentes, con paisajes únicos, con gastronomía autóctona y la hospitalidad de sus habitantes.

Pueblos con casonas coloniales, estancias, tesoros arqueológicos y naturaleza agreste; pueblos de artesanos, pueblos sustentables, pueblos con delicias gastronómicas, hierbas medicinales y olivos; pueblos con microclima y con aguas cristalinas y arenas blancas, son algunos de los Rincones Mágicos de Córdoba que iremos descubriendo uno a uno, muy pronto.

El Museum of Broken Relationships está ubicado de forma permanente en el palacio barroco Kulmer, en la zona histórica de Zagreb, Croacia. Este curioso museo recibe el aporte de personas anónimas que envían “sus obras” y lo único que deben tener en común es haber finalizado una relación sentimental.

Cada pieza expuesta dispone de un espacio y de una historia que justifica su presencia en la sala. Son recuerdos materiales, más o menos cotidianos, de alguna relación fallida o terminada como regalos, cartas, álbumes de fotos, vestidos o cualquier cosa que recuerden a la expareja.

(Foto: Paul Prescott/ 123RF).

La idea surgió de la productora de cine Olinka Vištica, y el escultor Dražen Grubisic, luego de que su relación terminara en 2003. A sus objetos personales le fueron agregando los de sus amigos que también habían puesto fin a sus relaciones, y así la colección fue en aumento y en 2006 comenzó como una muestra itinerante.

Desde 2010 el museo cuenta con su sede física en Zagreb y en 2011, recibió el Premio Kenneth Hudson al museo más innovador del mundo. Hoy, mantiene la exposición errante, que visita espacios internacionales y sigue enriqueciéndose con nuevos y extravagantes aportes.

La muestra incluye, entre tantos objetos y su historia, a un enano de jardín, que terminó en el parabrisas del flamante auto del ex amante, el hacha utilizada para trozar todos los muebles post ruptura, una carta manuscrita pegada sobre un cristal rota en mil pedazos e introducida en un frasco, una lupa entregada al ex, que decía sentirse “pequeño” a su lado, esposas, cinturones, juegos de dados, ropa interior, autos de juguete, collares y tantas cosas cuya narración despiertan la curiosidad de cientos de visitantes.

Sus fundadores explican en su web www.brokenships.com la esencia de este museo en donde crean un espacio de memoria protegida con el fin de conservar el patrimonio material e inmaterial de las relaciones rotas.

Recorrer destinos cercanos, pasar más tiempo al aire libre y evitar las multitudes son algunas de las recomendaciones para el turismo pospandemia que hacen de los viajes en auto una opción en crecimiento. Te mostramos algunos de las rutas imperdibles de nuestro país.

El Corredor de la Ruta Azul. Chubut y Santa Cruz

La RN3 que va de Buenos Aires a Tierra del Fuego en sus 3.000 kilómetros recorre gran parte de la costa patagónica argentina. Un tramo de casi 800 kilómetros que nace en Bahía Bustamante en la provincia de Chubut y finaliza en el Parque Nacional Monte León en Santa Cruz, es el corredor turístico Ruta Azul. El camino ofrece una mezcla de la inabarcable estepa con el horizonte Atlántico.

(Foto: Daniel Ferreira-Leites Ciccarino/ 123RF).

Los Caracoles de Villavicencio. Mendoza

En la RP 52 de Mendoza, que une Uspallata con la capital provincial, se encuentra el tramo conocido como Los Caracoles de Villavicencio, son 55 kilómetros de camino de ripio con más de 250 curvas, que comunican a Uspallata con la Reserva Natural y el emblemático Hotel de Villavicencio. A pesar de la sinuosa traza sobre profundos precipicios, el recorrido no es difícil si se maneja con tranquilidad.

(Foto: Elena Odareeva/ 123RF).

Cuesta del Lipán. Jujuy

La Cuesta del Lipán, es un tramo de 17 kilómetros totalmente asfaltados, sinuosos y cuesta arriba de la RN52 que comienza en Purmamarca, al pie del Cerro de los Siete Colores, y alcanza su altura máxima en el Abra de Potrerillos (4.170 msnm), mirador obligado para contemplar el zigzagueante camino recorrido. Luego de la cuesta, la ruta desciende hacia las Salinas Grandes, a 3.450 msnm.

(Foto: Damien Roué/ Flickr).

Camino de los Siete Lagos. Neuquén

La Ruta o Camino de los Siete Lagos es un tramo asfaltado de la Ruta 40 entre Villa La Angostura y San Martín de los Andes, en Neuquén. El lago Nahuel Huapi es el primero de este itinerario pero no está contemplado dentro de los “siete” que son: el Correntoso, el Espejo, el Escondido, el Villarino, el Falkner, el Machónico y el lago Lacar. El circuito ofrece además de los espejos de agua, bosques andinos, ríos y montañas nevadas.

(Foto: Gábor Kovács/ 123RF).

Camino de las Altas Cumbres. Córdoba

El Camino de las Altas Cumbres es la ruta de acceso al Valle de Traslasierra y sus pintorescos pueblos al pie del Champaquí, la montaña más alta de la provincia con 2.790 metros. El recorrido atraviesa un cordón montañoso con impactantes vistas desde la altura y del Parque Nacional Quebrada del Condorito, ubicado en la zona, provienen los cóndores que sobrevuelan parte del recorrido antes de iniciar la bajada hacia la turística Mina Clavero.

(Foto: Mario Rodriguez).

Cuesta de Miranda. La Rioja

Ubicada entre las localidades de Nonogasta y Villa Unión en la provincia de La Rioja, la Cuesta de Miranda es un sinuoso tramo de cornisa, totalmente asfaltado, de la Ruta 40. El trazado ofrece cerradas curvas y abruptas quebradas de paredes rojizas que caen en el río Miranda. El punto más elevado de la cuesta está ubicado a 2.020 msnm y desde los miradores, el panorama se abre hacia los cuatro puntos cardinales.

(Foto: Mario Rodriguez).

El Parque Nacional de Thingvellir, en Islandia, declarado Patrimonio Natural por la Unesco tiene entre sus atractivos principales a la fisura de Silfra. Allí, las aguas del glaciar Langjökull se filtran entre la red de cuevas y fisuras, y con 80 metros de visibilidad debajo del agua, es uno de los mejores lugares del mundo para realizar snorkel y buceo pero, en realidad lo que hacen único a este lugar es que se puede de nadar literalmente entre dos continentes.

Generalmente el choque de dos placas tectónicas provoca que una de ellas se hunda debajo de la otra pero, en este lugar, las placas Norteamérica y Eurasia se están separando y en el espacio entre ellas se creó esta fisura. El fenómeno, en tiempos geológicos, es reciente ya que a pesar de que los terrenos se distancien en direcciones opuestas a un ritmo aproximado de dos centímetros por año, todavía es posible, en algunos sectores, tocar con las manos la pared de los dos continentes a la vez.

El recorrido del cañón comienza en el Hall de Silfra, la sección más ancha de la grieta, luego de nadar unos doscientos metros esquivando las rocas que han caído en la grieta y han quedado atascadas, se llega a la Catedral de Silfra, con una profundidad de unos 20 metros por unos cien metros de largo es considerada la mejor parte. Al final de la Catedral hay una pendiente de arena de poca profundidad desde donde la corriente conduce al buceador directamente al lago Thingvallvatn.

Fuente: hipertextual.com

La isla Palawan, en Filipinas, fue elegida en marzo, días antes de que se declararan las medidas de confinamiento en la mayor parte del mundo, como la mejor isla del mundo en los premios 2020 de Travel + Leisure’s World’s.

Filipinas es un país compuesto por islas y Palawan es la más grande de la provincia homónima y la quinta en tamaño del archipiélago. Este remoto lugar, de increíbles paisajes y exuberante vegetación, ocupa unos 430 kilómetros de largo y 40 kilómetros de ancho y está rodeada por el mar del Sur de China y el Mar Sulu.

Sus playas de arena clara, sus aguas limpias y mucha vida marina, las montañas tapizadas de vegetación que nacen abruptamente en la orilla del mar y los lugares de famosos naufragios, constituyen sus paisajes más buscados.

Palawan es un archipiélago de más de 1700 islas e islotes y ofrece cuatro destinos principales: Puerto Princesa, El Nido, Corón y San Vicente.

En Puerto Princesa, la ciudad más importante de Palawan, se encuentra una de las 7 maravillas naturales del mundo: el Parque Nacional del Río Subterráneo que además, es Patrimonio de la Humanidad desde 1999. El lugar se compone de paisajes de piedra caliza cárstica, el famoso río subterráneo de más de ocho kilómetros que desemboca directamente en el mar y algunas de las selvas más importantes de Asia.

El Nido, en el noreste de la isla, es un pueblito sin demasiado atractivo, pero desde allí se puede conocer, en barco o en kayak, el archipiélago de Bacuit. Un paraíso escondido con lagunas, playas de arena blanca y aguas turquesas y coloridos arrecifes.

En Corón, además de sus aguas termales, lagunas e islotes, se puede bucear entre alguno de los doce barcos japoneses hundidos durante la Segunda Guerra Mundial.

San Vicente, con un importante crecimiento turístico, cuenta entre sus atractivos a Long Beach, la playa más larga de Filipinas.

Viajar es uno de mayores placeres de la vida y conocer lugares y vivir nuevas experiencias se transforman en recuerdos imborrables, pero si no te fotografiaste y lo compartís en tus redes sociales, no has estado allí. Te mostramos algunas de esas fotos clásicas que nos tomamos cuando estamos de viaje. ¿Cuáles son las tuyas? ¿Te animás a sumar alguna?

Fotos desde la ventanilla del avión

Una idea de la ansiedad de llegar al destino elegido es que lo empezamos a fotografiar desde el aire. Generalmente no son de las mejores fotos pero, es innegable que son una tentación. Y a vos cámara, vas a tener muuuucho trabajo.

Fotos de comida

Si en tu casa le sacás fotos hasta al plato de milanga con fritas, como no vas a inmortalizar esa delicia gourmet, que te costó un buen billete y de paso vas dando alguna señal de tu destino y lo bien que la estás pasando.

(Foto: Dolgachov/ 123RF).

Fotos del hotel

Antes de empezar a desparramar ropa sucia por toda la habitación y a colgar toallas sobre el respaldo de la silla, hay que dejar constancia del lugar en donde te alojás. La sesión debe incluir fotos de la cama, el baño y obviamente, la vista desde la ventana.

(Foto: Mario Rodriguez).

Fotos de tus pies en la arena

Uñas recién pintadas y pulsera trenzada en el tobillo, o con ojotas compradas en el destino (y que se note). Un clásico playero para despertar envidia. Casi lo olvido, la botellita de cerveza clavada en la arena suma (¿o no?).

(Foto: Elena Yurkina/ 123RF).

Foto de las rodillas en la playa

Estás muy relajado tomando el sol y la estás pasando más que bien, nada mejor que transmitir semejante bienestar con este clásico que, no te olvides, debe tener el mar detrás de tus piernas. Advertencia: para tomarse esta foto hay que lucir bronceado.

(Foto: Antonio Guillem/ 123RF).

Fotos saltando

Quedar congelados en el aire con un espectacular paisaje de fondo demuestra tu buen estado y lo bien que la estás pasando. No es fácil lograrla pero hay que disparar, disparar y disparar hasta conseguir la toma deseada, y que sea antes de perder el buen estado.

(Foto: Rupert Trischberger/ 123RF).

Fotos sosteniendo famosos monumentos

Si no es la Torre de Pisa, el Taj Mahal, la torre Eiffel o las pirámides de Egipto, siempre habrá algún monumento (si es conocido mejor) que nos servirá para este juego fotográfico. Se trata de ser creativos (una opción es copiar e intentar hacerlo mejor).

(Foto: Salajean/ 123RF).

Selfies

Una verdadera adicción de estos tiempos, la búsqueda de la mejor selfie puede consumir tanto tiempo y esfuerzo que empobrece la experiencia o el lugar que intentamos retratar (en un segundo plano) detrás de poses forzadas y poco espontáneas. Pero… quien no se las hace?  

(Foto: Marcos Paulo Prado/ Unsplash).

Fuente: www.vuelaviajes.com

Ocurrió mucho antes que la llegada de los españoles a estas tierras que el heredero al trono del Imperio Inca, un niño aún, estaba muy enfermo. Una extraña dolencia lo mantenía postrado. Las plegarias y las medicinas de los hechiceros nada lograban y se desesperaban por no poder sanarlo. Convocados los grandes sabios del imperio, le aconsejaron al Inca, su padre, que buscara la cura del príncipe muy al sur de sus dominios, en donde se encuentran las aguas de una vertiente, con poderes sanadores.

Se preparó entonces el viaje con una gran comitiva formada por guerreros, cortesanos y obreros que partieron en caravana en busca de las aguas milagrosas.

Marcharon durante meses y después de superar grandes obstáculos y con sus fuerzas agotadas, se detuvieron frente a una profunda quebrada, en cuyo fondo corrían las aguas de un río tempestuoso que les impedía la marcha. En el lado opuesto, estaba el codiciado manantial en donde se curaría el niño pero, el lugar era inaccesible. Buscaron durante mucho tiempo la forma de llegar hasta las milagrosas aguas, pero todo era en vano, la realidad les indicaba que no podrían cruzar y tendrían que volver a Cuzco, con el heredero incluso más enfermo aún, debido a los trajines del viaje.

(Foto: Martin Schneiter/ 123RF).

En un último intento, antes de emprender el regreso, la gran comitiva le rogó a sus dioses Inti, el sol, y a Quilla, la luna, para que los ayudaran y luego los guerreros, que amaban a su príncipe y estaban dispuestos a sacrificarse por él, entrelazaron sus brazos y piernas para formar un puente humano. El rey caminó por encima de sus espaldas, con su hijo en brazos, y así lograron llegar hasta la fuente termal que curaría al niño. El gran señor se volvió hacia sus hombres para agradecerles pero, sorpresivamente, todos se habían petrificado. 

Allí fue que, según la leyenda, nació el famoso Puente del Inca, una maravilla única en el mundo, en la cordillera de los Andes. El lugar, custodiado por el Aconcagua, está rodeado de aguas termales ricas en minerales que alivian distintas afecciones.

Con sus 120 kilómetros de largo por 25 de ancho, Fraser Island, situada en la costa este de Australia, a 30 kilómetros de Brisbane, es la isla de arena más grande del mundo, y mucho más. Se accede a ella por medio del transbordador y solo se permiten los vehículos todo terreno para recorrerla.

 “K’gari” como la llamaron sus primeros habitantes, la tribu de los batchulla, puede traducirse como “paraíso” y según cuentan las leyendas aborígenes australianas, los dioses querían un paraíso en la tierra así que eligieron este lugar, lo poblaron de bosques, lagos, dunas y especies de animales únicas, un verdadero paraíso terrenal.

Fraser Island, Patrimonio de la Humanidad desde 1992, es un enorme banco de arena de 1600 kilómetros cuadrados en donde crecen frondosos bosques tropicales, lagos de cristalina agua dulce, gigantescas dunas además de ser el hábitat de una fauna y una flora difícil de encontrar en cualquier otro lado del planeta.

Entre sus sitios imperdibles se destaca la 75 mile beach, una inmensa playa con 120 kilómetros de arena blanca, con selva de un lado y mar turquesa del otro, aunque las fuertes corrientes y la presencia de medusas y tiburones desalientan a los bañistas que eligen un chapuzón seguro en algunos de los lagos de la isla.

El lago Mckenzie, el más popular entre los turistas, se nutre solo de lluvia y sus aguas son transparentes como un cristal dejan ver la arena extremadamente suave y fina. En el camino hacia este lugar, numerosos carteles advierten sobre la presencia de dingos, se trata de perros salvajes que vagan libremente por la zona y pueden ser muy agresivos.  

Fraser Island es un cementerio de barcos que han naufragado en sus costas a lo largo de los siglos. El más conocido es el El Maheno ShipWreck, luego de encallar en 1935, fue utilizado como blanco para practicar el lanzamiento de bombas al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, hoy es un casco oxidado varado en la playa que sigue atrayendo la atención de los visitantes de la isla.

Al norte del naufragio, en las arenas coloreadas de pináculos se pueden ver los 72 colores de las formaciones de arena que son el resultado de la erosión del viento, la lluvia y la fusión de arena con la arcilla, durante miles de años.

El Nishiyama Onsen Keiunkan es un hotel que abrió sus puertas en el año 705 ¿hiciste la cuenta? lleva nada menos que 1315 años funcionando. Ubicado en Japón, en la prefectura de Yamanashi, el longevo establecimiento está enclavado en las montañas en el pequeño pueblo de Hayakawa, de 1200 habitantes. En 2011, fue certificado en el Libro Guinness de los Récords como el hospedaje más antiguo que existe a nivel mundial.

Otra de las curiosidades que tiene el establecimiento, es que desde su apertura, siempre estuvo bajo la dirección de la misma familia durante 52 generaciones. Su primer propietario, Fujiwara Mahito, era nieto de un ayudante de campo del entonces emperador Tenji. Incluso dentro del personal de la posada hay familias que se han desempeñado en el mismo puesto durante varias generaciones.

El hotel lleva funcionando trece siglos bajo la dirección de la misma familia. (Foto: Nishiyama Onsen Keiunkan)

No hay acceso a Internet y los huéspedes reciben en el check in, ropas tradicionales para utilizar durante la estadía además de la obligación de no usar zapatos dentro del edificio.

La posada ofrece 37 habitaciones de alto nivel, y si bien todas fueron renovadas en 1997, conservan el estilo clásico japonés. La noche cuesta alrededor de 360 euros que incluye una cena de sofisticada gastronomía y un desayuno muy elaborado.

Ubicado en medio de una cordillera, el principal atractivo turístico del hotel es el balneario, con cuatro baños al aire libre y dos interiores, se alimenta de aguas ricas en minerales, procedentes de filtraciones naturales y que permiten disfrutar de baños termales a una temperatura de 52 grados.

El Monte Fuji, un símbolo de Japón, se encuentra a solo dos horas y media en auto desde el hotel. (Foto: Siraphol/ 123RF).

El Nishiyama Onsen Keiunkan se encuentra se encuentra a dos horas y media, en auto, del Monte Fuji, la montaña más alta y uno de los símbolos de Japón, y a casi cuatro horas del Parque de Monos de Jigokudani en donde ver a los famosos macacos dándose baños calientes en las termas naturales rodeados de nieve.

Un dato extra: el segundo hotel más antiguo del mundo, también está en Japón, se trata del Hoshi Ryokan, con apenas 1302 años de vida.

Uno de los mayores atractivos del hotel son los baños en sus aguas termales. (Foto: BlueOrange Studio/123RF).

A dos horas de Tokio, tenía que ser en Japón, en Chichibu, existe un museo llamado Chinsekikan, que significa salón de rocas curiosas. Allí se exhiben unas 1700 piedras de las cuales, 900 tienen la particularidad de parecerse a rostros humanos. Coleccionar estas rocas, erosionadas naturalmente, eran el hobby de Shozo Hayama, quien las recolectó hasta sus 90 años e inició el museo. Luego de fallecer en 2010, el pasatiempo y la galeria continua con su hija Yoshiko Hayama, quien también suma a la colección las piedras que encuentra en un río cercano y recibe, además, las que le envían personas de todo el mundo. Hoy, el curioso museo es visitado por una gran cantidad de visitantes internacionales.

Según Hayama, para que una roca se clasifique como “jinmenseki”, término nipón para referirse a la “roca con cara humana”, debe tener ojos y boca y, si también tiene una nariz, mucho mejor, claro está que otra condición es que no hayan sido alteradas artificialmente. Las piedras, por sus características faciales y un poco de imaginación, se parecen a celebridades, figuras religiosas o personajes de película.

Hay una explicación científica de por qué tenemos una tendencia a ver caras, animales o imágenes que nos resulten familiares en cosas que no lo son: se llama pareidolia. ¿Quién no vio en las nubes, en las piedras o en una mancha en la pared, un rostro humano? Se trata del esfuerzo del cerebro por clasificar la información que recibe a través de los sentidos y tiende a encontrar formas conocidas incluso donde no las hay. Hace miles de años, para nuestros ancestros, reconocer con rapidez el rostro de un animal salvaje podía ser la diferencia entre la vida y la muerte. Por eso, basta con unos pocos datos, líneas, puntos, luces o sombras, incluso algún sonido, combinado de alguna manera, para que el cerebro lo traduzca como algo conocido. Para los especialistas se trata de un rasgo evolutivo.

Fotos: www.another-tokyo.com

Fuente: www.periodismo.com

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