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Mario Rodriguez

Se encuentran en los desiertos de todo el mundo y representan el último refugio en el paisaje más inhóspito. Te invitamos a conocer a algunos, mirá bien, no son espejismos.

Oasis Ubari, Libia

Los lagos de Ubari se ubican en la región de Fezzan en el suroeste de Libia, uno de los países más secos y calientes de la tierra. Se trata de una docena y media de espejos de agua rodeados de palmeras en el interminable desierto del Sahara. La zona, con un promedio anual de lluvia de tan solo 8 milímetros, ofrece sol permanente y cielos despejados en todas las estaciones. Los lagos Ubari son muy salados, debido al hecho de que sus aguas se evaporan de forma continua y no tienen ríos de los que alimentarse.

Oasis de Huacachina. Perú

La laguna Huacachina se ubica a cinco kilómetros al oeste de la ciudad peruana de Ica. Conocida también como el “oasis de Américas”, es el único oasis de América del Sur. Si bien hoy no se recomienda bañarse en sus aguas, en la década del ´60 se transformó en un balneario muy popular, rodeado de palmeras, restaurantes, hoteles y negocios de recuerdos y productos locales. En las altas dunas se practican deportes como el sandboard y paseos en buggies.

(Foto: Iurii Buriak/ 123RF).

Wadi Bani Khalid. Omán

Wadi Bani Khalid se encuentra a 200 kilómetros de Mascate, la capital costera del sultanato de Omán, en el Medio Oriente. El agua que fluye durante todo el año en este oasis proviene de un arroyo subterráneo ubicado en la parte superior del valle, por lo que es destino turístico en cualquier época. La primera piscina es la más popular, la más grande y la más profunda, pero no la única, después de unos diez minutos de caminata se accede a las piletas superiores, mucho menos visitadas aunque igual de atractivas. En todo el sultanato se aconseja vestirse en forma “decorosa.

(Foto: Nicola Messana/ 123RF).

Parque Nacional de Lençóis Maranhenses. Brasil

Este oasis se encuentra en el estado brasileño de Maranhão y fue declarado Parque Nacional en 1981 para proteger unas 155 mil hectáreas de este mar dunas que ocupa 70 kilómetros de costa y 50 kilómetros hacia el interior. Las abundantes precipitaciones que recibe la zona, entre mayo y septiembre, forman lagunas de aguas cristalinas en medio de las dunas de arena. En sus playas, se pueden ver cangrejos y tortugas marinas además de recibir la visita de muchas aves migratorias.

(Foto: Ksenia Ragozina/ 123RF).

Oasis del Lago Crescent. China

El Lago de la Media Luna, como se lo conoce, es un oasis que existe hace 2.000 años y se ubica en el desierto del Gobi, a 2.500 kilómetros de Pekín y a unos 6 kilómetros al sur de Dunhuang en China. En los últimos años, a causa de la desertificación en la región, el lago había disminuido en su tamaño tubo que ser rellenado de agua recuperando una parte de su tamaño y profundidad. La zona, que vive del turismo, es visitada por más de medio millón de los turistas al año.

(Foto: Nithid Sanbundit/ 123RF).

Oasis Havasu, Arizona, Estados Unidos

En este oasis, ubicado en el Gran Cañón, las cataratas Havasu, con una cascada principal de treinta metros, forman piscinas naturales en medio de un paisaje desértico. El particular color del agua se debe a la piedra caliza del lecho, que refleja el color del cielo. Para llegar al lugar hay que caminar 16 kilómetros bajo el sol ardiente de Arizona o volar en helicóptero. El lugar forma parte de la reserva india de Havatsupai, que quiere decir “gente del agua azul verdoso”.

(Foto: David Crowther/ 123RF).

Oasis de Chebika, Túnez

El oasis Qasr el-Shams (“castillo del Sol” en árabe) se esconde en un cañón al pie de las montañas Djebel el Negueb, al sur de Túnez. La antigua población de Chebika que se encontraba en las cercanías, después de las inundaciones de 1969 se desplazó a una zona más llana. En el lugar hay pequeñas cascadas que forman piscinas rodeadas de palmeras en donde refrescarse. En el lugar se grabaron varias escenas de la Guerra de las Galaxias, Episodio IV.

(Foto: Darya Petrenko/ 123RF).

Ein Gedi, Israel

Ein Gedi es un oasis a orillas del Mar Muerto en el desierto de Judea en el sur de Israel. Fue declarado Reserva Natural en 1971 y es uno de los pocos lugares en donde los arroyos del desierto fluyen todo el año. Los senderos del parque siguen a los arroyos entre barrancos y acantilados en donde se forman cascadas y piscinas naturales rodeadas de una exuberante vegetación. En el oasis además puede verse parte de la fauna local, como zorros, lobos y cabras montesas de Nubia.

(Foto: kavram/ 123RF).

Entre los “patios” de los hoteles y la playa hay unos diez escalones de desnivel. Un impecable césped con palmeras alineadas mirando al mar decoran el resto de la bajada. Quizás por el temor a que alguna de las caipirinhas perdiera frío o por refugiarme bajo las sombrillas del chaparrón pasajero o, ese espíritu rebelde que tanto me caracteriza (.) opté por cortar camino e inicié el descenso por el pasto. “Cancha rápida” le dicen al terreno cuando lo mojan antes del partido. Lástima que esta cancha no termina en la línea de cal sino en una hilera de troncos secos de palmera. Las Havaianas aceleraron el deslizamiento, fueron movimientos rápidos, fugaces, muy pocos lo advirtieron. Rápidamente me incorporé, la arena caliente disimuló la renguera. Y juro por lo que más quiero que no perdí una sola gota de las bebidas.

El monte Everest, con una altitud de 8.848 msnm es la montaña más alta del mundo pero, si en lugar de tomar el nivel del mar como referencia tomamos el centro de la tierra, la cumbre del volcán Chimborazo en Ecuador, con 6.263 metros de altura, es el punto más alejado del núcleo del planeta.

Traducido en kilómetros, la distancia desde el centro de la Tierra hasta la cima del Everest es de 6.382 km y hasta la cumbre del Chimborazo, 6.384 km. Incluso Con este criterio de medición, incluso el volcán Huascarán, en Perú, con 6.788 metros de altura, ocupa el segundo lugar.

Para conocer. Siete lugares extraños del mundo.

La explicación radica en que nuestro planeta no es perfectamente redondo, sino que se trata de un esferoide achatado en los polos por lo que el diámetro ecuatorial con aproximadamente 12.756 kilómetros, es mayor que el polar que consta de 12.715 kilómetros.

Fuente: www.elperiodico.com

Una alternativa económica de alojamiento sin renunciar a servicios de calidad y a una experiencia inolvidable.

Para dormir alcanza con un espacio de dos metros de largo, uno de alto y el ancho de una cama chica –aunque ya hay hoteles que ofrecen king size-. Esta tendencia nació en Japón, para aprovechar cada milímetro del poco espacio disponible.

El arquitecto japonés Kisho Kurokawa creó en 1972 el edificio Nakagin Capsule Tower en el distrito de Ginza en Tokio, el primer hotel cápsula, destinado a alojar a los trabajadores que trabajaban durante la semana en Tokio o al que perdió el último tren con destino a casa. Sin demasiado éxito entre los asalariados, Kurokawa insistió en 1979 con otro hotel cápsula, esta vez en Osaka, esta vez con éxito. Hoy, son más de 300 los establecimientos de este tipo que ahora alojan también a viajeros de todo el mundo.

(Foto: Sakarin Sawasdinaka/ 123RF).

Las cápsulas generalmente tienen un pequeño televisor, radio e internet. Estos hoteles cuentan con espacios compartidos como restaurantes -o máquinas expendedoras-, bares y baños, en donde se puede tomar una ducha caliente. Un casillero individual para guardar tu valija y efectos personales. El precio es uno de los pros de estos hoteles, una contra, la poca distancia entre cada “habitación” resta intimidad y ni hablar si el vecino ronca.

Según Booking.com para BAE Negocios, estos hoteles apuntan a los viajeros experimentados que buscan comodidad sin grandes lujos. “Estos alojamientos de tamaño reducido cuentan con todos los elementos fundamentales y son perfectos para estadías cortas y viajeros con poco presupuesto que prefieren invertir en explorar el destino que están visitando”, comentan desde la empresa de e-commerce de viajes.

(Foto: Abdul Razak Latif/ 123RF).

Esta propuesta que comenzó en Japón ya se instaló en varios países como Singapur, Tailandia, China, Rusia, Australia, Países Bajos, México y Argentina, entre otros. También los servicios se ampliaron y algunos de estos hoteles ofrecen cibercafé, sauna, hidromasaje, sillas masajeadoras, cama individual king size, caja fuerte, artículos de tocador, desayuno bufet y hasta cápsulas con capacidad para dos personas.

El primer hotel cápsula de Argentina está en la patagonia

My Pod Capsule Boutique se incorpora a la estructura del hotel Las Bayas de Esquel en Chubut, muy cerca del centro de esquí La Hoya y del parque Nacional Los Alerces.

Ofrece ocho cápsulas que comparten un espacio en común, cada una de ellas diseñada en madera y cuenta con sommier XL, escritorio, TV led, varias tomas eléctricas para dispositivos móviles, locker y ropa blanca premium. Una cortina black-out brinda privacidad.

El proyecto de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) de My Pod se traduce en una política enfocada en el cuidado del medio ambiente. Así, materiales reutilizables remplazan al papel, los envases reciclados son aptos para ser rellenados para minimizar el uso del plástico y las bolsas de lavanderías están confeccionadas con telas de fibras naturales como el algodón biodinámico y fibras de bajo impacto ambiental.

Si pensamos en construcciones inclinadas automáticamente pensamos en la Torre de Pisa, en Italia. Sin dudas es la más conocida pero ni la única y menos aún, la más inclinada.

1. Las torres de Bolonia. Italia

Las torres Asinelli y Garisenda construidas durante la edad media, entre los siglos XII y XIII, se encuentran en el centro Bolonia, una de las ciudades históricas mejor conservadas de Europa. La Asinelli, es la más alta con casi 100 metros de altura, posee unos 498 escalones y se puede visitar. Tiene una inclinación de más de un metro respecto a la vertical. La torre Garisenda, originalmente de la misma altura que su vecina, comenzó a inclinarse y en el siglo XIV se la rebajó a 48 metros. Si bien es mucho más baja, también está mucho más inclinada: 3,2 grados.

2. Iglesia de Suurhusen. Alemania

Con una inclinación de 5,07 grados, la torre de la Iglesia de Suurhusen en la localidad de Aurich en el norte de Alemania, es la más inclinada del mundo y ostenta tal reconocimiento por parte de los Récord Guiness, por delante de los 3,9 grados de la famosa Torre de Pisa.

La iglesia fue construida en el siglo XIII sobre suelo inestable y cimientos de gruesos troncos de roble. En 1450, se levantó el campanario que mide poco más de 27 metros de altura. Con los años, la torre comenzó a ladearse bajo el enorme peso del campanario.

(Foto: Lianem/ 123RF).

3. Iglesia Bad Frankenhausen. Alemania

Ubicada en pleno macizo del Harz, al este de Alemania, la iglesia de Nuestra Señora de la Montaña fue construida en 1382. Su campanario de 56 metros de altura tiene una inclinación de 4,8 grados, el segundo más inclinado de Alemania después del de la iglesia de Suurhusen. Desde el siglo XVII la torre se inclina progresivamente debido a los movimientos del subsuelo de la zona, una antigua mina de sal.

(Foto: Bernd Kröger/ 123RF).

4. Torre de Nevyansk. Rusia

Ubicada en la ciudad rusa de Nevyansk, esta singular torre fue construida en el siglo XVIII por encargo del industrial ruso Akinfiy Demidov. Edificada sobre una base de 9,5 metros cuadrados y una altura de 57,5 metros, la inclinación de aproximadamente 3 grados, genera un desnivel en la parte más alta de la torre con respecto a su base, de 2,20 metros. Una leyenda cuenta que la inclinación de la torre se debe a una extravagancia arquitectónica, pero, las investigaciones la han desmentido.

(Foto: Mikhail Markovskiy/ 123RF).

5. Templo de Huqiu. China

Esta pagoda ubicada en la Colina del Tigre o Tiger Hill, uno de los sitios turísticos más importantes de la ciudad china de Suzhou, fue construida a principios del siglo X, durante la Dinastía Song. La torre tiene siete pisos -47 metros de altura- y un peso de 7 mil toneladas. La base de este templo fue edificada en parte sobre roca sólida y el resto sobre terrenos más blandos, con el transcurrir de los años, la estructura ha cedido hasta inclinarse tres grados.

(Foto: Michael/ Flickr).

Te mostramos algunos de los paisajes más raros que podemos encontrar en el mundo, aunque varios parezcan de otro planeta.

1. Terrazas de arroz en Yuanyang. China

Estos arrozales son una de las más espectaculares creaciones humanas. Funcionan desde hace 1300 años al sur de China en donde las laderas se fueron modificando para permitir el cultivo de arroz en terrazas que se elevan desde los 100 msnm hasta los 2000. La zona permanece inalterable a través de los siglos ya que su ubicación remota y precarios accesos, dificulta la explotación turística.

2. Géiser Fly. Estados Unidos

Este lugar tan particular nació de un error humano. En 1916 se perforó un terreno del rancho Fly ubicado en el desierto de Black Rock en Nevada, Estados Unidos. Dieron con el agua pero, con una temperatura de 200 grados, la hacían inservible para animales y cultivos. Aunque el manantial fue tapado, años más tarde comenzó a emanar chorros a alta presión que generaron un géiser. Los sedimentos de carbonato de calcio pintan las rocas del lugar de intensos colores generando un paisaje de otro planeta.

(Foto: Lukas Bischoff/ 123RF).

3. Pamukkale. Turquía

Pamukkale es una localidad de Turquía conocida por sus aguas termales. Este lugar, que parece cubierto de nieve, se ubica en una zona templada y el agua de sus fuentes son ricas en minerales que emanan de terrazas de roca travertina blanca que se han solidificado en forma de cascadas y piscinas. Al conjunto del “castillo de algodón”, como se lo conoce, y a la antigua ciudad de Hierápolis, ubicada en las cercanías, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

(Foto: starush/ 123RF).

4. El Río Tinto. España

El Río Tinto recorre casi 100 kilómetros a través de la provincia de Huelva en Andalucía, España. Su particular color rojo, es el resultado de un proceso conocido como meteorización de minerales. A pesar de su elevada acidez y su alto contenido en metales pesados, en sus aguas viven microrganismos que se alimentan de minerales. La NASA eligió este lugar para estudiarlo por un posible parecido con las condiciones del planeta Marte.

(Foto: natursports/ 123RF).

5. Spotted Lake. Canadá

También conocido como lago Kliluk, el Spotted Lake se ubica en la frontera canadiense con Estados Unidos. En el “lago con manchas”, que permanece helado en invierno, durante el verano pueden verse 365 pozos con aguas de distintos colores debido a su riqueza mineral. Así, el sulfato de magnesio, el calcio, el titanio o la plata, tiñen el líquido con tonos amarillos, celestes, verdosos y hasta rosados. El lugar pertenece a una reserva india que hace cientos de años utilizaban sus aguas como remedio sanador.

(Foto: Galyna Andrushko/ 123RF).

6. Cascadas submarinas. Isla Mauricio

Ubicada al este de Madagascar, en el Océano Índico, en la Isla Mauricio ocurre un espectáculo natural, que en realidad es un efecto óptico, que solo puede verse desde el aire. Los depósitos de arena y de limo, empujados por las corrientes del océano, crean la ilusión de estar ante una verdadera cascada submarina. Los colores verdes, azules y blancos que se observan en las imágenes aéreas acentúan la sensación de ver una cascada cayendo al fondo del Océano Índico.

(Foto: Olga Khoroshunova/ 123RF).

7. Río Celeste. Costa Rica

Situado en el Parque Nacional Volcán Tenorio en Costa Rica, el río Celeste debe su nombre al color de sus aguas que van desde el celeste al turquesa. De origen volcánico, las aguas termales del río son ricas en minerales, como el sulfato de cobre y azufre, que hacen que el tomen un color similar al del cielo. Una cascada de 30 metros de altura y 17 de profundidad es uno de los principales atractivos del lugar.

(Foto: Galyna Andrushko/ 123RF).

Próximos a los Saltos del Moconá en Misiones, se ubica el Soberbio Lodge, en donde nos alojamos por un par de días. Me habían advertido de la salida del sol a las 7:30 hs (de la mañana para más datos). La tarde anterior elegí, para hacer fotos y videos del amanecer, el inmenso balcón de la última cabaña desocupada que limita con un gran valle cubierto de citronela. Más allá, la selva y montañas. Suena el despertador. Un ojo responde. Sin peinarme ni lavarme los dientes, salí corriendo en busca de las anheladas tomas. Pisé el entarimado del gran balcón causando bastante ruido. De todos modos la cabaña estaba ¿desocupada?. A poco de empezar a gatillar, por los ventanales se descorre una cortina. El señor en slip me miraba como solo se puede mirar al pelotudo que te despierta a las 7:30 de la mañana en un lugar al que llegás a descansar, escondido de ruidos y rutas. Él tuvo el decoro y la piedad de no salir. Yo, el tino de buscar otro amanecer. Pero, el desayuno nos iba a juntar. Pregunté a Carola, propietaria del lodge, quienes de los desayunantes estaban en esa cabaña, ya que vestido, no reconocería al Sr. Me acerqué a la mesa, era una pareja. Apenas esbozaba las disculpas del caso, a la tercer palabra (no sé como se dió cuenta) sonó el: “sos cordobés, mi señora también.” “¿Si?” (a esta altura creo que somos plaga). “Que bien, de capital?”. “No, de Salsipuedes”. Me quedó la duda si era verdad o era una amenaza. Pero ampliando una sonrisa vestida me tranquilizó: “no te hagás problema, solo nos hiciste desayunar un poco antes”.

El mundo está lleno de lugares que a todos nos gustaría recorrer. Hoy, quedate en tu casa y conocé estos misteriosos sitios que, por distintas razones, sus habitantes abandonaron hace muchos años.

Isla de Hashima. Japón

Ubicada a unos veinte kilómetros del puerto de Nagasaki en Japón, “La Isla Fantasma” es una mole de hormigón de 480 metros por 150. La empresa Mitsubishi explotó, entre 1887 y 1974, las minas de carbón de la isla que, con los trabajadores y sus familias llegó a tener más de 5000 habitantes. Al terminarse el mineral fue abandonada. En 2009 se abrió a los turistas por lo puede visitarse y caminar por sus calles. En 2012 fue uno de los escenarios de Skyfall, de la saga de James Bond, protagonizada por Javier Bardem. En 2015 la Isla de Hashima fue declarada Patrimonios de la Humanidad por la Unesco.

Pripyat. Ucrania

Pripyat, fue totalmente abandonada en 1986, luego del accidente en el reactor de la central nuclear de Chernobyl. La tragedia desató una de las peores catástrofes nucleares del siglo XX y más de tres toneladas de material radiactivo se liberaron. La ciudad había sido fundada en 1970 para alojar al personal que trabajaba en la central y sus familias, al menos 50000 personas. La contaminación perdurará más de 500 años, pero la exposición a material radiactivo es minúscula para los turistas por lo que, con severos controles, desde Kiev, la capital de Ucrania, parten los autobuses hacia Pripyat.

(Foto: Hugh Mitton/ Unsplush).

Hotel Ryugyong. Corea del Norte

Para la edificación de este rascacielos ubicado en Pionyang, la capital de Corea del Norte, se invirtieron 2500 millones de dólares. Posee 105 pisos y más de 3000 habitaciones, casinos, restaurantes y clubes nocturnos. Sin embargo, después de 33 años todavía no ha recibido ningún visitante debido. La gran crisis económica de 1991 junto a la caída de la URSS hizo que la construcción del edificio se parara. La fecha de inauguración del “hotel fantasma” y es una incógnita que solo el tiempo podrá resolver.

(Foto: Jen Morgan/ Flickr).

Casas OVNI de San Zhi. Taiwán.

La urbanización de San zhi, con sus futuristas edificios con forma de OVNI, sería comercializada entre los soldados norteamericanos destinados a países asiáticos del este y los taiwaneses ricos. La construcción se detuvo en 1980 y si bien las causas apuntaron a motivos económicos, la superstición de los vecinos de Taipéi también influyó. Debido a una elevada cantidad de accidentes mortales ocurridos durante las obras, nadie quería trabajar en el lugar por considerarlo maldito. El inquietante sitio fue finalmente demolido en 2008 y en su lugar se proyectó un centro turístico y un parque acuático aunque todavía no se inician las obras.

(Foto: Zhanzi Noelas/ Flickr).

Mina de diamantes de Mirny. Siberia, Rusia.

Esta mina de diamantes a cielo abierto se ubica en la ciudad de Mirny, en el este de Siberia, Rusia. Estuvo en uso desde 1955 hasta 2001 y con sus 1200 metros de diámetro y 525 de profundidad es el segundo agujero mas grande excavado por el hombre en el mundo, después de la mina del cañón de Bingham en Estados Unidos. En los años 60 producía dos toneladas de diamantes al año, pero el ritmo de extracción disminuyó hasta hacerla deficitaria. El espacio aéreo por encima de la mina está cerrado a los helicópteros porque las corrientes de aire que produce los succiona hacia el fondo.

(Foto: Tatiana Grozetskaya/ 123RF).

Angkor Wat. Camboya

Angkor Wat, considerado como el templo más grande construido por el hombre y, el monumento más importante de Camboya forma parte del asentamiento de Angkor, capital del Imperio jemer. Este reino, nacido en el siglo IX, gozó de una gran prosperidad hasta que en el siglo XV desapareció misteriosamente. Varias teorías apuntan a que las intensas lluvias monzónicas fueron las principales culpables. Poco a poco, las ruinas de Angkor fueron devoradas por la selva y la inmensa capital cayó en el olvido.

En la actualidad es uno de los lugares turísticos más visitados en Camboya. 

(Foto: Dmitry Rukhlenko/ 123RF).

Balestrino. Italia

El origen de este pequeño pueblo medieval se remonta a los siglos XI y XII. Balestrino, en la provincia italiana de Savona, se ubica sobre una colina a 70 km al sureste de Génova. Debido a los frecuentes terremotos que dañaban sus casas comenzó a perder su población en el siglo XIX. Algunos se marcharon del pueblo, otros reconstruyeron sus casas y continuaron con sus vidas cotidianas hasta que en 1953 se marcharon del pueblo sus últimos habitantes quedando desde entonces en completo abandono.

Muy cerca del antiguo Balestrino, en la actualidad se levanta “un nuevo Balestrino” con unos 500 habitantes.

(Foto: Christa Eder/ 123RF).

Hotel El Salto. Colombia

Situado junto a las cataratas de Tequendama en Colombia, el hotel El Salto es uno de los lugares más misteriosos del país. Abierto en 1924 y cerrado en 1990, solía hospedar a la élite colombiana. El Salto de Tequendama es una cascada de 157 metros de altura sobre un abismo rocoso y el sitio elegido por muchas personas para acabar con sus vidas, saltando al vacío. Esta situación generó muchas historias de fantasmas y almas en pena. Los cuidadores del antiguo hotel comentan que es normal que haya eventos sobrenaturales.

Actualmente el lugar funciona como un museo.

(Foto: Darko Vrcan/ 123RF).

En esta nota te contamos algunos de los muchos tipos de viajeros y su forma de hacer turismo. ¿Te animas a aportar algún otro?

El planificador

Para estos exigentes viajeros nada está librado al azar. Realizan un detallado plan que se ajuste a su presupuesto, tiempo y gustos. Se quedan en su casa antes que improvisar. Meticulosos en extremo, consultan a agentes de viajes, familiares y amigos que hayan viajado al lugar elegido y analizan las valoraciones en la web de cada transporte, alojamiento, excursión y cuanto servicio vayan a utilizar en su viaje. Aventura planificada, experiencia garantizada.

(Foto: Puhhha/ 123RF).

El tacaño

Este viajero calcula todo. Anota lo que gasta antes, durante y después de un viaje. Y, si viaja a otro país baraja todas las opciones para gastar menos: tipo de cambio, moneda local o dólar, tarjeta de débito o crédito? Regateador profesional, pide descuento por todo. Compra de recuerdo imanes por docena, todos iguales, porque son más baratos. Llega a sufrir por estar de vacaciones, ya que en su casa gastaría menos.

El quejoso

Una verdadera pesadilla, se queja por todo. No se le puede negar coherencia, comienza antes de llegar al aeropuerto y continúa durante todo el viaje. El horario, las colas, la espera, el chiquillo que corretea en preembarque, etc, etc. En su lugar de destino, el hotel es otra fuente inagotable para el quejido, la ubicación, la comida, el agua caliente, el agua fría. Le siguen en su orden de preferencia: los precios, el tiempo y la temperatura de la arena.

El fotógrafo

Este viajero necesita registrar cada lugar y cada experiencia de su viaje. Se lo puede ver varias veces con la misma ropa pero, con distintos artefactos que le permitan lograr la mejor foto. El gran angular para las montañas, el tele para captar al monito, la camarita pegada al casco durante el rafting, incluso el smartphone de no se cuantos megapíxeles y claro, ahora también el drone. Viaja solo para no tener que explicar que le encanta perder horas de su viaje en espera del atardecer perfecto.

(Foto: Shao-Chun Wang/ 123RF).

El cultural

Este viajero se interesa por la historia, las costumbres y las tradiciones del destino que visita. Día de playa, día perdido. Cámara en mano recorre cada templo religioso, cada monumento y cada museo del lugar. Prueba el plato típico, pregunta sobre sus ingredientes y el origen de los mismos. Se mezcla con la gente local y, así no tenga idea de su idioma, encuentra la forma de comunicarse. En sus fotos hay iglesias, obras arquitectónicas, calles adoquinadas y primeros planos de lugareños, con trajes típicos, mejor.

El gourmet

Apasionado por la gastronomía, este viajero planea sus viajes en torno a la comida y disfruta como nadie de la experiencia culinaria local. Prueba los sabores típicos del destino y los exóticos. El foodie es además un planificador ya que recorre los restaurantes exclusivos –que lleva detalladamente estudiados- y también, se detiene en cada puesto callejero que lo tiente.

El comprador

La persona que entra en esta categoría viaja con valija XXL, 5 kilos a la ida y paga sobrepeso a la vuelta. No importa si visita una gran ciudad llena de shoppings o un semidesértico destino playero, siempre encuentra alguna cosita para llevarse de recuerdo. Algo de artesanía local pero, si el precio es bueno, vuelve con zapatos, el aparato tecnológico que en donde vive no existe y hasta con la colorida camisa caribeña que ya en casa, no se anima a usar. Ese sol azteca colgado en tu pared te lo trajo él.

El aventurero

A este tipo de viajero le encantan los lugares al aire libre y si son de difícil acceso, mejor. No tienen un itinerario definido ya que prefieren “perderse” y conocer cada rincón de su destino sin un plan. Solo necesitan de su mochila y sus zapatos cómodos para recorrer selvas, volcanes, ruinas, glaciares, barrios marginales y todos los lugares que lo alejen de la monotonía y la comodidad.

(Foto: Rcaucino/ 123RF).

El online

Este viajero pregunta la clave wifi del hotel antes que el número de su habitación. Se siente desnudo sin su Smartphone y le falta el aire si su batería se está por acabar. Filma y fotografía todo lo que haga. Sube inmediatamente a sus redes sociales fotos de lo que comió, de la playa, de la excursión, además del videíto con sus pies entrando en el mar. El baño y la habitación también deben ser mostrados. Que nadie se quede sin saber donde está y qué hace a cada hora del día.

Coloridos, de altura, profundos, llenos de leyendas y hasta uno, que está adentro de otro. Te mostramos algunos de los lagos que ganaron fama gracias a sus increíbles particularidades.

1. Lagos de Plitvice

El Parque Nacional de los Lagos de Plitvice en Croacia tiene 30000 hectáreas de bosques de hayas y abetos en donde se ocultan 16 lagos comunicados entre sí por una red de cascadas. A través de senderos y pasarelas de madera se pueden recorrer los saltos de brillantes aguas verde esmeralda. Durante el invierno las cataratas se congelan y todo se cubre de nieve.

2. Lago Titicaca

El Titicaca se extiende por la frontera entre Perú y Bolivia en la cordillera de los Andes. Se trata del lago más grande de Sudamérica y, con 3812 msnm es el espejo de agua navegable más alto del mundo. Del lado boliviano se encuentra la Isla del Sol -la más grande del Titicaca-, y en la zona peruana están las Islas de los Uros, una antigua civilización que viven en islas flotantes hechas con totora.

(Foto: Shanti Hesse/ 123RF).

3. Lago Ness

Este lago, famoso su “monstruo” Nessie, ocupa 36 kilómetros de largo y menos de tres de ancho, se ubica en las Highlands de Escocia. Más allá de la leyenda, vale la pena recorrer su ribera con verdes prados, castillos medievales y antiguos pueblos. Para encontrarse con Nessie, hay excursiones en barco todos los días por el Lago.

(Foto: Jenifoto/ 123RF).

4. Lago Victoria

Situado en África, este lago está rodeado por Tanzania, Uganda y Kenia. En sus alrededores viven más de 30 millones de personas, un gran número de ellos pertenecen a etnias como la bantú -la más numerosa-, la Kiga, la Luhya, la Kikuyu y la Masai. Es el segundo lago de agua dulce más grande del mundo (después del Superior en Norteamérica) y es el principal fuente del río Nilo

(Foto: Darko Vrcan/ 123RF).

5. Lago Taal

En el centro de este lago, ubicado en la isla de Luzón en Filipinas, se encuentra uno de los volcanes más activos del país, el Taal. Se puede llegar al volcán en barco en donde ascender hasta su cima a pie o a caballo. Una curiosidad, en el interior del cráter hay otra laguna que a su vez tiene otro volcán, el Punta Vulcano. O sea, Punta Vulcano es una isla adentro de un lago ubicada en otra isla dentro de otro lago.

(Foto: Alexey Kornylyev/ 123RF).

6. Lago Baikal

El Baikal es un inmenso lago ubicado en la región montañosa de Siberia en Rusia, al norte de Mongolia. El Ojo Azul de Siberia como se lo conoce, es el más profundo del mundo y constituye una de las mayores reservas de agua dulce y pura de la Tierra. En verano, sus aguas cristalinas permiten ver hasta 50 metros de profundidad. Durante el invierno, con temperaturas de hasta 40 grados bajo cero, se convierte en una masa de hielo.

(Foto: Anton Petrus/ 123RF).

7. Lago Hillier

Este lago de aguas rosadas y saturadas de sal (similares a las del Mar Muerto) se ubica en una pequeña isla de Australia Occidental. Su particular color lo aportan un par de bacterias, unas ricas en beta-carotenos y otras, cuyo pigmento es rojizo, absorben la luz y realizan la fotosíntesis. Mide unos 600 metros de largo y está rodeado de un denso bosque de eucaliptos que lo separan de las aguas del pacífico.

(Foto: mxwphotography/ 123RF).

8. Lago Malawi

El Malawi, el tercer lago más grande de África y noveno del mundo, reparte sus aguas con tres países: Malawi, Tanzania y Mozambique. Este lago del Gran Valle del Rift africano es uno de los mejores para realizar submarinismo. Sus aguas cristalinas atraen a los amantes de la fauna acuática para observar a las más de 600 especies de peces endémicos.

(Foto: Chris Hill/ 123RF).
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