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Mario Rodriguez

Llenar los pulmones de aire puro, ejercitarte físicamente y admirar paisajes accesibles solamente a pie, son las mayores motivaciones para practicar el trekking y el senderismo. Te mostramos algunos circuitos famosos del mundo.

1. Landmannalaugar. Islandia

Este lugar forma parte de la Reserva natural de Fjallabak y la particularidad de sus paisajes se debe a la intensa actividad volcánica de la zona, así, volcanes activos, montañas de colores, manantiales termales, campos de lava, fumarolas y ríos son algunos de los atractivos que ofrecen los 66 kilómetros de la caminata. La ruta no tiene desniveles pronunciados y la contra son las bajas temperaturas, se puede hacer en 3 o 4 días. El acceso está permitido durante los meses de verano (de junio a setiembre) cuando el deshielo ofrece paisajes de otro planeta.

2. Mildford Track. Nueva Zelanda

Son 53 kilómetros, desde Glade Wharf, en la cabecera del Lago Te Anau y el embarcadero de Sandfly Point, en Mildford Sound, de recorrido dentro del Parque Nacional de Fiordland. La experiencia ofrece un combo completo: valles, montañas, bosques, lagos escondidos, cascadas y puentes colgantes. El lugar es uno de los más lluviosos de la Tierra y mojarse forma parte de la magia de este famoso trekking. El sendero está regulado por lo que hay que sacar permiso con mucha antelación, dormir en sus refugios y completar el recorrido en cuatro días.

(Foto: Alex Postovski/ 123RF).

3. Circuito W, Parque Nacional Torres del Paine. Chile

La W representa la forma de la ruta si se mira desde arriba y aunque es el circuito más corto, incluye los puntos icónicos del Parque Nacional Torres del Paine: el Mirador Torres, el Glaciar Grey, el Valle del Francés, Los Cuernos, la Aleta de Tiburón y otras formaciones rocosas además de lagos, ríos y bosques magallánicos. El recorrido tiene una extensión de 71 kilómetros y toma entre 4 y 5 días para recorrerlo. El verano es la mejor época para hacer la W, cuando las temperaturas suben y hay más horas de luz.

(Foto: Hugo Brizard/ 123RF).

4. Ruta Marangu, Kilimanjaro. Tanzania

Este trekking permite subir al “techo de África”, el monte Kilimanjaro con sus 5.892 metros de altura es la montaña más alta del continente, y por eso, la mayor dificultad de este recorrido es la aclimatación a la altura. Conocida también como la “ruta de la Coca-Cola”, porque se puede conseguir esta bebida a lo largo de todo el trayecto que puede hacerse, ida y vuelta, en 5 o 6 días. El ascenso nos permite transitar por el bosque tropical, páramos y zonas volcánicas. Es obligatorio ir acompañado de un guía.

(Foto: Martin Mwaura/ 123RF).

5. West Highland Way. Escocia

Es una ruta de larga distancia que une Milngavie, al norte de Glasgow, con Fort William en las Highlands escocesas. Son 154 kilómetros que se pueden recorrer en 5 o 6 días y si bien el recorrido no es muy difícil, ya que no hay mucho desnivel, las etapas son bastante largas. Entre los puntos destacables del recorrido se encuentran el lago Lomond, uno de los más extensos de Gran Bretaña, rodeado de paisajes espectaculares; para contrastar, Tyndrum, es la zona árida del recorrido; Glencoe, un inmenso valle glaciar en donde sentirse diminuto y Ben Nevis en la parte final del recorrido es la montaña más alta de Escocia.

(Foto: Orlando Tomassini/ 123RF).

6. GR 20. Francia

El GR 20, ubicado en la isla francesa de Córcega, es un sendero dentro del Parque Natural Regional de Córcega de unos 170 kilómetros que permite atravesar la isla uniendo los pueblos de Calenzana, al noroeste y Conca, al sureste. Se necesitan 15 días de exigente caminata de nivel avanzado por caminos pedregosos y empinados y, en algunos tramos, resbaladizos. El recorrido es célebre por su variedad de paisajes que incluyen bosques, paisajes lunares, cráteres, lagos, torrentes, turberas, monte, picos nevados, llanuras y neveros (pequeños glaciares).

7. Circuito del Annapurna. Nepal

Completar esta ruta de 230 kilómetros lleva entre 15 y 18 días. El recorrido empieza en el pueblo de Besisahar, a 800 metros por encima del nivel del mar, y su punto más alto es Thorung La, a 5.416 metros hasta finalizar en Nayapul, a 1.000 metros. El circuito se puede acortar e incluso existen tramos pavimentados que algunos senderistas recorren en auto para descansar. Las selvas y las plantaciones de arroz al principio de la ruta ceden luego al entorno de alta montaña al adentrarse en el Himalaya y pasar entre algunos de los picos más altos del mundo. Se trata de una experiencia exigente y requiere un buen entrenamiento previo.

(Foto: Verock42/ 123RF).

Fuentes: www.lonelyplanet.es y www.manasluadventures.com

Leo Lucas, presidente del Iguazú Turismo Ente Municipal (ITUREM), le contó a Lugar de Viajes sobre las medidas sanitarias, de seguridad y bioseguridad desarrolladas para cuando regrese la actividad turística.

¿En qué situación se encuentra Misiones con respecto a la pandemia del Covid-19?
Hoy Misiones está cerrada en su totalidad al tránsito fronterizo y también el destino Iguazú, tengamos en cuenta que más del 90 por ciento del límite provincial es con Paraguay y Brasil. En Puerto Iguazú, solo tuvimos cuatro casos de coronavirus y ya se encuentran totalmente recuperados. Las restricciones van cediendo poco a poco, se está dando la apertura gradual de locales comerciales, bares y se permiten las caminatas recreativas y las actividades deportivas.


¿Las cataratas recuperaron su caudal normal de agua después de la histórica sequía?
La sequía, con el Parque Nacional cerrado por la cuarentena, llevó el caudal de las cataratas a los 300 metros cúbicos por segundo, las imágenes recorrieron el mundo, mostrando un panorama diferente que no deja de ser un atractivo para los visitantes. Hoy el caudal se encuentra en los 1000 metros cúbicos por segundo y ya se pueden apreciar los saltos en todo su esplendor.

Una mirada a Iguazú. (Foto: Ministerio de Turismo).


¿Volvió el agua, cuándo vuelven los visitantes?
Si bien no sabemos con seguridad los tiempos para la apertura del Parque Nacional, los datos de salud son muy alentadores y señalan que estamos en el buen camino. Si tenemos la certeza de que los esfuerzos en cuidar la salud han sido un ejemplo y esto nos otorga un valor agregado para cuando llegue ese día.


¿Desarrollaron promociones para atraer a los turistas locales para cuando vuelva la actividad después de la cuarentena?
Estamos trabajando, junto al sector privado y las diferentes cámaras, en promociones para cuando se produzca la apertura de los diferentes medios de conectividad. Asimismo, el foco está puesto en la bioseguridad mediante la implementación de nuevas medidas sanitarias, ateniéndonos a lo aconsejado por las autoridades sanitarias nacionales y provinciales.

Además, pronto lanzaremos www.visitiguazu.travel, un portal con características internacionales  que significará un salto en la calidad institucional y promocional del destino. El sitio también incluirá a los prestadores con promocionales diferenciadas.

¿El turismo de proximidad parece ser la modalidad del turismo que se viene, cuales son las medidas sanitarias y de seguridad para recibir a los visitantes?

En una primera instancia se plantea que la apertura sea solo para los misioneros cuyas escapadas que han crecido anualmente en torno al 6 y 8%. Luego, escalonadamente, será para la región, por lo que tendremos que enfocarnos en un turismo interprovincial.

El desarrollo sustentable nos permite contar con una gama de actividades al aire libre, las que facilitan el cumplimiento de las medidas de distanciamiento social dispuestas por las autoridades sanitarias. Además, hemos trabajado en los protocolos de cada segmento (hotelero, gastronómico, transportes, agencias, atractivos, etc.) combinados con estrictas medidas de bioseguridad para brindar total tranquilidad a los visitantes.

Leo Lucas, presidente del Iguazú Turismo Ente Municipal.

¿Cuándo se podrían abrir las fronteras hacia otras provincias? ¿Y hacia el mundo?

Realmente no tenemos fechas, esto dependerá de la evolución de la pandemia en cada lugar. Lo que si sabemos, es que estamos completamente preparados en cuanto a las medidas necesarias para la actividad receptiva. Como dije anteriormente, en nuestra ciudad ya nos encontramos transitando la fase 5 de la cuarentena, esto es el preludio de lo que creemos significará la apertura gradual de la conectividad en primera instancia con la provincia para ir gradualmente hacia lo nacional. En cuanto a las fronteras internacionales, nuestras expectativas están cercanas a diciembre, aunque la aparición de un tratamiento o una vacuna, cambiaría todo.

¿Con el tiempo, y recobrada la normalidad, podemos sacar algo positivo de una situación tan complicada?

Cualquier situación adversa deja un aprendizaje, se presentó la oportunidad de analizarnos y de examinar nuestra forma de trabajar. Esta coyuntura nos sirvió para implantar con mayor celeridad medidas que ya veníamos desarrollando con la sustentabilidad, como nuestro principal objetivo. Esto, conjugado con los protocolos y medidas de bioseguridad, nos permiten posicionarnos como un destino diferencial, un destino de naturaleza, seguro y para todo el año.

El Ministerio de Turismo y las cámaras empresariales del sector del turismo y la gastronomía presentaron una serie de recomendaciones para cuando la actividad turística se rehabilite.

Los protocolos para estas actividades fueron desarrolladas por el Ministerio de Turismo y Deporte, el Instituto de Calidad Turística (ICTA), la Cámara Argentina de Turismo (CAT), la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina (FEHGRA), la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés (AHRCC), y  el Consejo Federal de Turismo. Cabe aclarar que la apertura y el horario de atención estarán dispuestos por las autoridades de cada provincia, municipio y comuna, siguiendo estrictas medidas de sanitarias y de seguridad. Algunas de las principales medidas para cuando volvamos a viajar por Argentina son:

Protocolo para hoteles y alojamientos

– Cumplir las normas de higiene y distanciamiento durante el check-in y check-out, disponer de un pre-check online e incorporar medios digitales para cargar la información personal para acelerar el proceso.

– Señalizar los lugares de espera de atención, la distancia entre las personas no puede ser menor a 2 metros. La densidad de ocupación no puede exceder los 2,25 metros cuadrados por persona.

Los protocolos exigen extremar las condiciones de higiene y seguridad. (Foto: Obradov/123RF).

– En una primera etapa se aconseja que cada huésped manipule sus pertenencias y estacione su vehículo para evitar el servicio de botones y valet parking, salvo que el pasajero no pueda hacerlo por sí mismo.

– Procurar opciones de pago con tarjetas de crédito/débito o medios digitales.

– Habilitar un buzón o urna para, al finalizar la estadía, dejar las llaves o tarjetas magnéticas que se deberán desinfectar antes de ser reutilizadas.

– El mobiliario de los espacios comunes deberá respetar las distancias aconsejadas o instalar mamparas o paneles de vidrio.

– Se aconseja el uso individual de los ascensores o no superar el 30% de la capacidad de los mismos.

– En principio, no permitir el uso de las piscinas, spas y gimnasios, salvo que la autoridad sanitaria de cada lugar lo autorice.

– Evitar la manipulación de los alimentos y utensilios por parte de los huéspedes durante el desayuno, por lo que se aconseja la asistencia del personal. Además se sugiere el uso del servicio de desayuno en la habitación, el take away o colocar cafeteras o pavas eléctricas en las habitaciones. Flexibilizar el horario del desayuno. Las servilletas deberán ser de papel.

– Se sugiere hacer reservas para el servicio de comidas o ampliar el horario del comedor. Las cartas del comedor y las habitaciones deben ser digitales o plastificadas para facilitar su desinfección. Sacar los productos de los frigobares de las habitaciones.

El protocolo desarrollado para los hoteles recomienda tomas el desayuno en la habitación. (Foto: Toa Heftiba/Unsplash).

– Proteger los colchones y almohadas con cubre colchón y fundas protectoras. Ventilar las habitaciones por más tiempo y, durante el proceso de limpieza, evitar el riesgo de contaminación cruzada entre las habitaciones. Desinfectar las superficies de contacto como picaportes, interruptores, teléfonos, controles remotos, mesas, etc.

– Cada establecimiento deberá tener lugares adecuados para el frecuente lavado de manos con agua y jabón además de disponer de alcohol en gel u otras soluciones a base de alcohol.

Protocolo para restaurantes y delivery

– Se sugiere el servicio con reserva previa para organizar la cantidad de comensales ya que la densidad de ocupación no debe exceder los 2,25 metros cuadrados por persona.

– Disponer las mesas y sillas para asegurar la distancia aconsejada y, en las áreas de uso común, indicar la capacidad máxima de personas.

– Brindar opciones de pago a través de medios digitales para evitar la manipulación de dinero. Exhibir el menú en carteles o pizarras o presentar la carta en formato digital o plastificada.

– Mientras las normas lo exijan, el tapabocas solo podrá ser retirado por los comensales al momento de ingerir alimentos o bebidas.

– Utilizar individuales (evitar los manteles) para desinfectarlos luego de cada uso. Las servilletas deben ser de papel. Los utensilios, platos y vasos no se colocarán en las mesas antes de la llegada de los comensales.

– Implementar una adecuada política de lavado de vajilla.

– Ofrecer bebidas cerradas en botella o lata.

– En el caso de que el local tenga el servicio de take away, las medidas incluyen lavado de manos o alcohol en gel antes y después de cada entrega o pedido. Establecer horarios escalonados de atención. Considerar la instalación de medidas físicas (mamparas, paneles de vidrio) en los mostradores o sectores de cajas.

– En el caso de las entregas a domicilio, se deberá extremar las condiciones de higiene y seguridad del personal. Evitar la manipulación de los paquetes una vez que salen de la cocina. Avisar al cliente antes de la llegada para evitar tiempos de espera en espacios compartidos.

Durante la entrega a domicilio, el delivery evitará el contacto directo con la persona que recibe. (Foto: Kai Pilger/Unsplash).

– Las mochilas o cajas de traslado utilizadas en el delivery, deben ser desinfectadas previamente. En la entrega se debe evitar el contacto directo con el cliente, dejando el paquete a 2 metros de la persona que recibe.

– Organizar al personal en equipos para reducir la interacción entre las personas. Desinfectar los equipos, instalaciones y espacios utilizados para elaborar y almacenar los alimentos. Cocinar por encima de los 70ºC y mantener la cadena de frío. Lavar la vajilla con detergente y agua caliente y después desinfectar con alcohol al 70%.

Fuente: Infobae.

La Puerta del Infierno como se conoce al Pozo de Darvaza, es un cráter artificial en medio del desierto de Karakum, en Turkmenistán, que lleva ardiendo de forma ininterrumpida desde hace casi 50 años. Pero el fuego no se produce por la actividad volcánica de la zona sino a causa de un accidente ocurrido en 1971.

Ese año, cuando Turkmenistán, situado en Asia Central en plena ruta de la seda, formaba parte de la desaparecida Unión Soviética se realizaron numerosas excavaciones en busca de yacimientos de petróleo. En la zona de la pequeña aldea de Darvasa, mientras los geólogos perforaban el terreno la superficie colapsó sobre una cueva subterránea llena de gas natural generando un cráter, de setenta metros de diámetro por veinte de profundidad, que despedía metano. Después del accidente, los ingenieros, temiendo que se produjera una fuga de gases tóxicos, decidieron prenderle fuego a las emanaciones calculando que unas semanas después, cuando el yacimiento hallado por error se consumiera, el fuego se extinguiría. Sin embargo, 49 años después, la cantidad de gas acumulado en el subsuelo es el combustible que sigue alimentando las llamas y mantiene al pozo ardiendo en medio del desierto.

El pozo ardiente de Darvasa, además de evitar una tremenda contaminación, ya que de apagarse el fuego, expulsaría a los habitantes a cientos de kilómetros a la redonda, es un atractivo turístico que atrae a viajeros de todo el mundo en busca de una experiencia fuera de lo común. Para ello, los visitantes se quedan a dormir en tiendas de campaña o en yurtas (cabañas utilizada por los nómadas de Asia Central) muy cerca del hoyo para observar de noche el resplandor de las llamas sobre el cielo estrellado.

En el cauce del río Iguazú, cuando las aguas, alimentadas por las lluvias, corrían mansas vivía Mboi, el dios-serpiente, un temible centinela de las profundidades capaz de desatar su ira y provocar tempestades, arrancar de cuajo los arboles más grandes de la selva e incluso arrasar aldeas enteras. Los pueblos guaraníes, habitantes de la zona, le temían e intentaron aplacar su furia con ofreciéndole muchos regalos pero, ni los frutos más jugosos, ni las más aromáticas flores, ni la miel más dulce lograron calmar al dios. Solo cuando comenzaron a entregarle todos los años a una bella joven, lograron apaciguar su enojo.

Durante la triste ceremonia, la muchacha elegida se internaba en las aguas para no regresar jamás, mientras desde la orilla del río, todo su pueblo y los miembros de otras tribus que llegaban desde muy lejos para participar del cruel ritual, la despedían con tristeza. Las jóvenes que se ofrecían en ofrenda aceptaban su suerte con resignación porque sabían que su sacrificio salvaría a su gente de la furia de Mboi.

Cierta vez llegó de tierras lejanas el joven cacique Tarobá, quien, a pesar de su juventud, lo hacía al frente de sus guerreros que lo seguían sin dudar porque ya había demostrado su liderazgo y coraje frente al enemigo. Fue recibido con los honores dignos de todos los jefes guaraníes, disfrutó de sabrosos manjares y fue agasajado con danzas y canciones. Luego de la formidable bienvenida, el joven salió a caminar por la costa del río, lejos del bullicio, en donde encontró a Naipí, una bella joven de ojos negros que sonrió al verlo, pero sin poder ocultar la tristeza que la embargaba.

Tarobá se sintió inmediatamente atraído por la muchacha y al enterarse que era la elegida para ser entregada como ofrenda al dios-serpiente decidió enfrentar a los ancianos de la tribu para convencerlos de no sacrificar a la joven, pero todo fue en vano, sus palabras y sus ruegos no fueron escuchados.

Entonces el cacique, perdidamente enamorado de Naipí, decidió raptarla y la noche anterior al sacrificio, cuando todos dormían, burló a los guardias y logró llegar hasta donde la joven esperaba su destino. La cargó en sus brazos hasta una canoa que había escondido entre los juncos de la orilla y antes de que notaran su ausencia, navegaron río arriba, contra la corriente, tratando de escapar.

(Foto: Mario Rodriguez).

Al enterarse de la fuga, el despiadado Mboi, salió a buscar a la pareja por el cauce del río hasta que al encontrarlos, se encorvó y lanzó un golpe con tanta furia que hizo temblar hasta las entrañas de la tierra abriendo profundas grietas en donde las aguas del río Iguazú se precipitaron formando unas cataratas gigantescas. Taroba, a pesar de remar con todas sus fuerzas, no pudo evitar que la frágil canoa fuera arrastrada por las aguas y cayera desde una gran altura provocando la muerte de los fugitivos.

Pero el cruel dios-serpiente además de tomar la vida de los amantes y, sospechando que un amor tan inmenso pudiera seguir en el más allá, decidió separarlos para toda la eternidad. Entonces transformó a Naipí en una de las grandes rocas en medio de las cataratas, en donde recibe el golpe de las aguas y a Tarobá en un árbol que desde la orilla del abismo parece mirar la roca en que fue convertida su amada.

(Foto: Mario Rodriguez).

Los guaraníes vieron a Mboí sumergirse en la Garganta del Diablo desde donde custodia a los enamorados para que no puedan estar juntos nunca más, pero en los días de sol, entre la bruma de las aguas que se precipitan, se forma un arcoíris que comienza en una gran roca del centro de la catarata y llega hasta un árbol de la orilla. Un arcoíris que vuelve a unir a Naipí y Tarobá.

Fuente: sites.google.com/site/cuentanquehacemuchomuchotiempo/las-cataratas-del-iguazu

En la costa este del Pacífico neozelandés se encuentra el pequeño pueblo de Porangahau, se trata de esos tantos lugares que no llaman la atención y que pasaríamos de largo sin detenernos pero, la localidad, de apenas 200 habitantes, tiene una colina de solo 305 metros de altura que ha sido bautizada con el nombre más largo y difícil de pronunciar del mundo.

Taumatawhakatangihangak oauauotamateaturipukaka pikimaungahoronukupokaiwhe nua kitanatahu es el nombre que tiene 85 letras y que en lengua maorí significa “El lugar donde Tamatea, el hombre de rodillas grandes, que se deslizó, trepó y tragó montañas, conocido como devorador de tierras, tocó la flauta a su ser querido”. El vocablo rinde homenaje a la protagonista de una leyenda maorí y, los lugareños, para no complicarse la vida, simplemente le dicen Taumata.

El llamativo nombre ha convertido al lugar en una visita obligada y, cada año, son miles los turistas que recorren la isla y se acercan hasta Porangahau para posar para la foto junto al famoso cartel con el nombre de la colina.

El Libro Guinness de los Récords registra desde hace años a colina neozelandesa como el lugar con nombre más largo pero, surge la polémica, porque el nombre completo original de Bangkok está formado por 17 palabras con 163 letras: Krung thep maha nakorn amorn ratana kosin­mahintar ayutthay amaha dilok phop noppa ratrajathani burirom udom rajaniwes­mahasat harn amorn phimarn avatarn sathit sakkattiya visanukamprasit que traducidas a nuestro idioma significan “Ciudad de los ángeles, la gran ciudad, la ciudad de joya eterna, la ciudad impenetrable del dios Indra, la magnífica capital del mundo dotada de nueve gemas preciosas, la ciudad feliz, que abunda en un colosal Palacio Real que se asemeja al domicilio divino donde reinan los dioses reencarnados, una ciudad brindada por Indra y construida por Vishnukam”.

Un pueblo de Gales tiene la nada despreciable cantidad de 58 letras. (Foto: Tosca Weijers/123RF).

Europa, para no quedarse atrás, también tiene un lugar con nombre largo, se trata de un pueblo galés en la isla de Anglesey cuyo nombre se compone por 58 letras: Llanfairpwllgwyngyllgogerychwyrndrobwllllantysiliogogogoch o, en castellano, “Iglesia de Santa María en el hueco del avellano blanco cerca de un torbellino rápido y la iglesia de San Tisilio cerca de la gruta roja”, aunque por razones obvias para los vecinos es LlanfairPG o, más corto aún, LPG.

Fuente: www.lavanguardia.com

No aptas para personas que sufren de vértigo, te presentamos sietes escales que te harán desear un ascensor.

1. Escalera en el monte Hua Shan. China

El monte Hua San, situado a 120 kilómetros de la ciudad de Xi’an, es una de las cinco montañas sagradas de China. Para llegar a su cima, de casi 2.200 metros, hay que subir por unas escaleras muy verticales y con escalones pequeños, luego caminar sobre los acantilados por unos tablones de madera con cadenas para agarrarse y finalmente ascender por unos huecos excavados en la piedra de la montaña (es obligatorio alquilar un arnés de seguridad). Existe la forma fácil de llegar a través de un antiguo teleférico. Arriba se encuentra un Templo Taoísta que han convertido en un Salón de Té.

2. Escalera Half Dome. Estados Unidos

El Half Dome es un domo de piedra de 1.440 metros, un ícono del Parque Nacional de Yosemite en California y un verdadero reto para muchos excursionistas. Considerado en un tiempo como inaccesible, hoy, miles de personas acceden a su cima para lo que se necesitan entre 10 y 12 horas. Para los últimos 400 metros del recorrido, los más empinados, se instalaron dos cables de metal para llegar hasta la cima sin equipo de escalada. Para realizar esta caminata se necesita un permiso previo.

3. Catarata Pailon del Diablo. Ecuador

El Pailón del Diablo o Cascada del río verde se ubica en Baños de Agua Santa en los Andes ecuatorianos, el lugar ofrece un sendero con un puente colgante y una empinada escalera tallada en la pared de roca que permite al visitante ascender los más de 80 metros hasta la cima de la cascada. El recorrido tiene muchas curvas y pequeñas plataformas de observación y, en algunos tramos, la escalera permanece oculta por la espesa niebla y la humedad hace que los escalones estén siempre mojados y resbalosos.

4. San Juan de Gaztelugatxe. España

Sobre un peñón, bañado por el mar cantábrico, se alza la ermita de San Juan de Gaztelugatxe en el País Vasco cuyo origen se remonta al siglo X.  y para llegar hasta ella hay que subir 240 escalones. El lugar, valorado por turistas de todo el mundo, ha sumado aún más fama por ser el escenario de la séptima temporada de la serie Juego de Tronos y, según la leyenda, al llegar hay que tocar tres veces la campana del templo para atraer la buena suerte y ahuyentar los malos espíritus.

(Foto: Gonzalo Iza/ Flickr).

5. La Roca de Sigiriya. Sri Lanka

Sigiriya o la Roca del León es un conjunto arqueológico situado en Sri Lanka que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1982. Allí se encuentran las ruinas de un antiguo palacio, un monasterio y otros edificios construidos sobre una gran formación rocosa conocida como Lion’s Rock. El ascenso comienza por una escalera situada entre dos gigantescas garras de león talladas en la piedra para luego acceder a una empinada escalinata metálica con 1.200 escalones que está amurada a los costados de la gran roca.

6. Escalera Haiku. Estados Unidos

En la isla de Oahu, en Hawái, se encuentran las escaleras Haiku, también conocidas como “escaleras al cielo”, se trata de casi 4000 escalones entre las montañas para llegar a la cima de una gran colina. Si bien el paisaje es increíble, el recorrido tiene sus riesgos y exige no tener miedo a las alturas y un óptimo estado físico. A pesar que desde la década del ´90 el lugar está oficialmente cerrado, son muchos los aventureros que se acercan a recorrer el lugar. Desde hace años, la Asociación de Amigos de las Escaleras Haiku trabaja en el mantenimiento del camino y tramita su reapertura.

7. El Peñón de Guatapé. Colombia

El Peñón de Guatapé, o Piedra del Peñol, es una inmensa mole de piedra de más de 200 metros de altura ubicado cerca de Medellín en el noroeste colombiano. El ascenso tiene algo de exigencia pero no es complicado, para llegar a su cima hay que subir los 740 escalones de una escalera pegada a la roca con miradores intermedios. Arriba hay bares, negocios de recuerdos y una panorámica completa del embalse de Guatapé, uno de los lagos artificiales más grandes del país, y todas sus islas.

(Foto: Schnoogg/ Flickr).

Fuente: www.redbull.com/ar-es/las-10-escaleras-mas-peligrosas-y-grandes-del-mundo

Hacía mucho tiempo que no llovía y el sol lo quemaba todo. Las plantas se secaban, los animales se morían y el pueblo quechua con muy poco que comer le rogaba a los dioses que les mandaran agua, pero la diosa lluvia, que estaba muy lejos, no escuchaba las súplicas de la gente.

Como último recurso, las personas decidieron reunir lo poco que les quedaba para comer y ofrecérselo a los dioses esperando que estos, contentos con la ofrenda, hicieran llover. Prepararon una gran olla apoyada sobre unas piedras muy grandes en donde cada familia ponía lo que podía. A pesar del hambre y el cansancio, la gente traía un poco de maíz, papas, cebollas, ajíes y carne seca, incluso los niños llegaban con puñados de porotos. Otros acarreaban pedazos de zapallo y los tomates que quedaron de la última cosecha.   

Las familias seguían llegando, tristes y desesperadas, a dejar lo poco que les quedaba para llenar la enorme olla y contentar a los esquivos dioses.

Un cóndor, que observaba todo desde un cerro cercano, al ver el sufrimiento de la gente, decidió salir en busca de la diosa lluvia. Voló sin parar con toda la fuerza de sus alas, a pesar del viento que lo maltrataba, hasta que por fin la encontró y le contó lo que pasaba. Esta, inmediatamente le pidió al ave que la guiara hasta el pueblo.

A llegar, el cóndor agradecido volvió a su cerro y la lluvia, dispuesta a ayudar, comenzó a cubrir el cielo con nubes oscuras pero, al ver el sacrificio que hacía esa gente para llenar el gran recipiente, pensó que se merecían algo más.

(Foto: Matyas Rehak/ 123RF).

Entonces, con un rayo directo a la olla, prendió un fuego y su contenido se empezó a cocinar. Las familias pensaron que era un castigo de los dioses porque no les había gustado el regalo y asustados se refugiaron en una cueva del cerro desde donde observaban lo que pasaba. Al rato empezaron a sentir un aroma riquísimo que venía de la olla y a pesar que se les hacía agua la boca con ese olor exquisito, nadie se movió.

Así estuvieron mucho tiempo sin salir de su refugio y sin dejar de mirar a la humeante olla que hervía haciendo burbujas.

De pronto, desde el cielo oscuro, se escuchó una voz que dijo: “está listo el alimento, coman tranquilos y unidos, todo lo que está en la olla es para ustedes y, cuando terminen el guiso serán premiados”.

Nadie entendía lo que pasaba pero era la voz de una diosa y debían obedecer. Se acercaron con cuencos y vasijas, repartieron la comida y se sentaron todos juntos a comer. Luego de tantas penurias y carencias, algunos lloraron emocionados y luego de probar el manjar, rieron de felicidad y comieron hasta terminar todo lo que había en la olla.

Fue justo después del último bocado que el cielo retumbó con un primer trueno al que le siguieron varios más. Y las gotas empezaron a caer sobre la tierra seca, y mojaron las caras felices, y los polvorientos árboles y los animales sedientos; se llenaron los ríos y los arroyos y volvió la vida para todos. Desde ese día, la diosa lluvia fue la más amada y el locro, la comida favorita del pueblo.

Así nació el locro, palabra que proviene del quechua ruqru o lucru, un guiso de origen precolombino realizado sobre una base de zapallo, maíz y porotos. Si bien en cada una de las provincias argentinas se lo prepara de distintas maneras, lo que permanece invariable son sus ingredientes básicos y la cocción a fuego lento durante varias horas.

Fuente: www.ediba.com               

Los bosques patagónicos cubiertos de ñires, lengas y coihues anuncian la llegada del otoño con una explosión multicolor, las hojas de los árboles se tornan amarillas, naranjas hasta llegar al rojo intenso. Esta transformación que se repite año tras año, marcaba también el inicio de los preparativos de los antiguos Tsonekas (Tehuelches), originarios de la zona, para emigrar hacia el norte en donde el frío no era tan extremo y no faltaba la caza.

También mirá. La leyenda de la yerba mate.

Fue en una de esas migraciones, que Koonex, la anciana curandera de la comunidad, después de varios días de marcha, con sus piernas viejas y agotadas apenas podía avanzar, pero tampoco podía detener la marcha de su gente. Entonces, las mujeres le confeccionaron un kau (toldo con pieles de guanaco), juntaron abundante leña y alimentos y se despidieron de la vieja mujer que asumía su destino y observaba con sus cansados ojos como sus seres queridos se perdían a lo lejos.

(Foto: KAU Archivo General de la nación Argentina).

Pasaron los meses, los soles, las lunas y el invierno hasta que, con los nuevos brotes, las golondrinas, los chorlos y los chingolos, llegó la primavera y también volvía con ella, la vida.

Conocé más. La leyenda de Ansenuza (o Mar Chiquita).

Una bandada de aves que se posó sobre el toldo de la anciana escuchó que, desde el interior, la voz de la curandera los retaba por haberla dejado sola durante el crudo invierno. A lo que un chingolito respondió “nos fuimos porque en otoño el alimento escasea y en invierno, los árboles desnudos no nos abrigan del frío.” “Los entiendo” respondió la anciana, “por eso, desde ahora podrán quedarse, tendrán alimento en otoño y abrigo en invierno, y yo, ya no estaré sola”. De pronto, una ráfaga de viento voló los cueros del toldo y en lugar de Koonex se hallaba un arbusto espinoso, de perfumadas flores amarillas que se harían fruto en el verano y antes del otoño madurarían tomando un color morado de abundantes semillas y dulce sabor. Desde entonces algunas aves no se fueron nunca más y las que se habían ido, regresaron para probar el novedoso fruto.

De paseo. El Calafate: crucero entre los glaciares.

(Foto: Mario Rodriguez).

Otra historia. La leyenda del viento Zonda.

Los Tsonekas también probaron el nuevo alimento y lo adoptaron para siempre, ya que sabían que había nacido del generoso corazón de Koonek (calafate en lengua tehuelche). Desparramaron las semillas en toda la región y, desde entonces “el que come calafates, siempre vuelve a la Patagonia.”

Calafatear: antiguamente, a falta de cáñamo, el fruto del calafate se utilizaba para sellar las juntas de las tablas de las cubiertas o del casco de los barcos que llegaban a la Patagonia. En la actualidad, a pesar de utilizarse productos sintéticos para realizar esta operación, se la sigue denominando “calafatear”.

Navegar por el lago argentino en un crucero de lujo es una de las mejores formas de conocer estos interminables reinos de hielo.

A treinta minutos de El Calafate se encuentra el puerto La Soledad, en donde, temprano por la mañana, abordamos el catamarán María Turquesa, de la empresa Marpatag, para recorrer el lago Argentino y navegar entre algunos de los glaciares que habitan en el Parque Nacional los Glaciares.

Con 1.560 kilómetros cuadrados, el lago Argentino es el más grande de Argentina, se compone de un cuerpo principal que luego se divide en distintos brazos. Para llegar hasta los primeros glaciares del recorrido navegamos por el brazo Norte hasta el canal Spegazzini. Los pequeños Seco y Heim se encuentran en la cima de las montañas entre el espeso bosque patagónico y por ser glaciares que no llegan hasta las aguas del lago se los denomina colgantes. Luego de navegar dos horas llegamos al glaciar Spegazzini, esta mole de roca y hielo con sus 135 metros de altura es el más alto del parque.

En Argentina. El cono de Arita: un lugar por explorar.

En Puesto de las Vacas vivió un “gaucho” finlandés que se encargaba de capturar vacas salvajes. (Foto: Mario Rodriguez).

En el Puesto de las Vacas desembarcamos y después de un corto trekking llegamos un viejo refugio con paredes de troncos y techos de chapa en donde vivió, entre 1990 y 1996, Harry Hilden, un finlandés contratado para capturar a las vacas que pertenecieron a las antiguas estancias de la zona, luego expropiadas para la creación del parque nacional, los animales aún hoy vagan en estado salvaje totalmente adaptadas al clima del lugar.

El viaje sigue hacia el Upsala, a pesar de estar en constante retroceso y adelgazamiento debido probablemente al cambio climático, es el tercer glaciar más largo de América del Sur (después del chileno Pío XI y el binacional Viedma), su inestabilidad causa el desprendimiento de grandes témpanos que flotan en el lago esculpidos por el agua y el viento. Durante el 2009 se observaron bloques de hasta 1.500 metros de largo constituyendo verdaderas islas de hielo. Solo el lunch box con sándwich de cordero, papas al horno bebida y postre; hacen abandonar la cubierta de la embarcación y por unos minutos disfrutar de una buena comida a bordo para reponer fuerzas porque todavía queda mucho recorrido.

En la provincia. Un paseo por el Valle de Calamuchita.

Después del almuerzo, un clásico de estos viajes nos invita nuevamente al exterior, allí, algunos miembros de la tripulación atrapan trozos de hielo para compartir con los pasajeros. Los pequeños iceberg serán los protagonistas de divertidas selfies e incluso harán las veces de una helada golosina.    

Por último, navegamos a través del Canal de los Témpanos hasta pasar frente a la pared norte del Perito Moreno y recorrerla en toda su extensión. Se produce un momento de silenciosa contemplación entre los viajeros, solo roto por el estruendo de algún desprendimiento al chocar con las heladas aguas.

Al contrario que casi todos los glaciares del mundo, el Moreno en vez de retroceder, avanza, y al hacerlo toca la costa opuesta y forma un dique. Con el correr de los meses, debido a la presión, el agua comienza a filtrarse y socava la base hasta crear un túnel que al romperse provoca la caída de inmensos bloques de hielo que constituye unos de los mayores espectáculos naturales del mundo.

Para disfrutar en cuarentena. En vivo: la naturaleza en su mayor esplendor.

La travesía por el lago Argentino entre témpanos, glaciares y nieves eternas termina a las 17 horas en el Puerto Soledad y completa más de ocho horas de navegación recorriendo uno de los entornos más bellos de nuestro país.

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