Bahamas, playas rosadas y mucho más

Harbour Island, es una pequeña isla del archipiélago de las Bahamas en donde se encuentran las famosas playas de arena rosa, pero, no son el único motivo para visitarla.

Dos horas y media de navegación lleva cubrir la distancia entre el puerto de Nassau y Harbour Island, casi un desprendimiento al noreste de la isla Eleuthera. El trayecto, ofrece el poder hipnótico del indescifrable color del agua. A los azules y turquesas hay que sumarle las estelas de espuma blanca que dejan las distintas embarcaciones, desde botes pesqueros hasta impactantes yates, dignos de un video de reggaetón

La pequeña isla Briland, como llaman sus habitantes a Harbour, tiene un poco más de cinco kilómetros de largo por dos y pico de ancho y los recorremos a bordo de carritos de golf. Con 2000 habitantes, Dunmore Town -única población-, es un pintoresco pueblo con arquitectura estilo inglés, de casas bajas con paredes de colores pasteles y cercas de madera blancas, los colores vivos, los aportan las flores que adornan todos sus jardines.

Los colores enamoran a los turistas. (Foto: Mario Rodriguez).

Hacia el sur de la isla llegamos a la “mansión embrujada”, entre las muchas historias que relatan y “reversionan” los lugareños, en general coinciden en que se trató de una pareja muy adinerada la que construyó la casa en los años ´40. Pero, apenas casados y mudados al lugar, desaparecieron –por causas desconocidas, claro- dejando la mesa puesta para la cena, la comida en la cocina y toda la ropa y regalos de su boda. Con los años, dicen que mientras los niños que jugaban en los jardines abandonados, vieron a dos figuras con ropas blancas flotar sobre la casa. Lo cierto es que hoy, embrujada o no, saqueada e incendiada, y con algún huracán encima, es un intrigante lugar para visitar.

El recorrido continúa por la isla en busca de The Lone Tree -Árbol Solitario-, supuestamente arrastrado durante el huracán Andrew en 1992, hoy está encallado, curiosamente en posición vertical, en una interminable playa de aguas bajas. Cómo llegó a su ubicación actual también es una incógnita. Algunos dicen que fue arrastrado desde otra isla y otros opinan que se deslizó desde una colina cercana. Como sea, esta escultura natural, se ha convertido en uno de los hitos más emblemáticos de la isla. El árbol es utilizado de fondo para sesiones de fotos y cosecha “likes” en las redes sociales de personas de todo el mundo.

Lo que hace que la arena sea rosa

Después del almuerzo, en base al ingrediente típico de la zona, el queen conch -caracol de Bahamas- en sus múltiples preparaciones, ensaladas, sopas y albóndigas, vamos en busca de las famosas Pink Sands Beach.

Dejamos los carros de golf y caminamos por senderos de arena/harina rodeados de abundante vegetación baja y palmeras, lo que nos hizo ir descubriendo la playa de a poco. Con casi cinco kilómetros de arena rosa pálido -amigos retocadores de fotos, no hace falta abusar del photoshop– y bellísimas “sin maquillaje”, las aguas turquesas y la espuma, aportan lo suyo.

¿Por qué rosa? Una de las razones científicas explica que se debe a la presencia de foraminifera, un organismo microscópico con cáscara rosada o roja que, mezclados con los restos de corales y otros elementos, tiñen de ese color las playas.

Clasificada como la número uno en la lista “The Telegraph” de “Las diez mejores playas del mundo para viajes de lujo”, y nombrada entre las “Mejores Playas del Mundo” por Travel + Leisure. Esta mimada por los rankings, merece la visita.

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