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Argentina
Pingüinos llegan a Punta Tombo

Todos los años llegan miles de pingüinos de Magallanes a la costa de Chubut a reproducirse y criar sus pichones.

La llegada de los pingüinos de Magallanes, después de seis meses sin tocar tierra, marca el comienzo de la temporada en la Reserva Natural de Punta Tombo, luego de no recibir visitantes durante el 2020 por la pandemia.

Los machos son los primeros en llegar, se adelantan para acondicionar los nidos –generalmente los mismos que ocuparon el año anterior– y un mes más tarde llegan las hembras. Es una época agitada en la pingüinera, son comunes las peleas por el territorio o “por cuestiones amorosas” y no es raro ver corridas y aves ensangrentadas.

Los pingüinos Magallánicos machos son los primeros en llegar a Punta Tombo. (Foto: Mario Rodriguez)

Durante octubre se produce la incubación de los huevos, entre 30 y 45 días, y entre noviembre y diciembre, los nacimientos. En marzo y abril comienza la migración hacia el norte en donde permanecerán alimentándose en el mar, hasta el nuevo ciclo.

Ubicación

La Reserva Natural Punta Tombo, se sitúa situada en el paraje “Dos Pozos”, en el departamento Florentino Ameghino, a unos 110 kilómetros de la capital provincial Rawson, a 123 kilómetros de Trelew y a unos 180 kilómetros de Puerto Madryn.

La pingüinera tiene una superficie de 210 hectáreas que, con los nacimientos, llega a ser habitada por más de un millón de ejemplares, la mayor colonia de esta especie del mundo.

Centro de interpretación

En el ingreso al predio se encuentra el Centro de Interpretación que muestra, en maquetas, esculturas y reproducciones, la experiencia de los pingüinos en mar y tierra, además de información sobre toda la fauna de la zona. El turista encuentra una completa estructura a su servicio y, a nivel científico, su principal objetivo es el de proteger el ecosistema e investigar a la especie y su interacción con el entorno natural.

Glaciar en el Lago Argentino

Puesto de las Vacas es un remoto lugar del Parque Nacional los Glaciares, para llegar hay que navegar entre témpanos de hielo y bordear los glaciares. Algunos de estos gigantes helados, como el Seco y el Heim, cuelgan de las montañas enredados en el espeso bosque patagónico, y otros, como el Spegazzini, el Upsala y el perito moreno, se hunden en el lago Argentino, el tercero más grande de América Latina.

El aislado lugar es visitado frecuentemente por los turistas que viajan en el crucero turístico MarPatag, allí se desembarca, se hace un corta caminata y se visita el viejo refugio, con paredes de troncos y techo de chapas rojas, en donde vivió el finlandés Harry Hilden.

Este gaucho europeo se instaló en el lugar, con su mujer y su hijo, con la idea de capturar a las vacas que pertenecieron a las antiguas estancias, cuyas tierras fueron expropiadas para la creación del parque. Los animales, con los años, se volvieron salvajes y obviamente, no estaban bien vistas en un área de conservación.

Harry tenía un socio que se encargaba de transportar en una balsa la carne y además, le traía las provisiones para él y su familia, los únicos pobladores del lugar. Pero muchas veces, su socio, se olvidaba por semanas de enviarle lo necesario para subsistir en un lugar tan duro, por lo que decidió comprar una balsa para no quedar aislados ni depender de su irresponsable colega.

Su hijo José viajó hasta Río gallegos para hacer la compra pero cuando regresaba tuvo un accidente de tránsito y murió. Luego de la desgracia, Hilden abadonó Puesto de las vacas.

El finlandés vivió entre 1990 y 1996 y, dicen que dijo, fueron los mejores cinco años de su vida. También dicen que Harry vive en El Calafate y sueña con volver al Puesto de las Vacas, su lugar en el mundo.

Entras a Carlos Pellegrini en el Parque Nacional Iberá

Los esteros correntinos se suman a las opciones para viajar por Argentina. Con límites en la cantidad de visitantes, ya están habilitados los hoteles de la zona y están permitidos distintos paseos guiados.

Debido a la gran extensión del Parque Iberá, el mismo se divide en portales, que son distintas vías de acceso, cada una con su propia propuesta de experiencias y recorridos.

El ciervo de los pantanos forma parte de la enorme diversidad de fauna que puede verse en el parque. (Foto: Mario Rodriguez)

Los portales que están abiertos y permiten la actividad de prestadores y guías turísticos son: Cambyretá, San Nicolás y Laguna Iberá. Los mismos utilizan el horario de verano, de 6:30 a 20 horas, y reciben cada uno, hasta un máximo de 100 personas “manteniendo los protocolos sanitarios establecidos por las autoridades y solicitando a los visitantes el Permiso de turismo emitido por la provincia de Corrientes”, señala un texto oficial.

Para el ingresar a la provincia de Corrientes se necesita el “permiso de turismo” que se puede tramitar desde ACÁ.

El senderismo es una de las actividades permitidas en los tres portales, en grupos de no más de 10 personas, incluido el guía, que podrán ingresar a los senderos luego de un lapso de 30 minutos respecto del grupo que lo precede.

También el ciclismo está habilitado en grupos de hasta 10 personas, mientras que las áreas para picnic están autorizadas solo en los portales Cambyretá y San Nicolás, y las cabalgatas y caminatas nocturnas se pueden realizar en Laguna Iberá, ubicada en el ingreso a Colonia Carlos Pellegrini.

El arreo del ganado vacuno es otra de las atractivas propuestas de ecoturismo en Iberá. (Foto: Mario Rodriguez)

Está permitido pernoctar en hosterías ubicadas en el área de la Reserva Nacional Iberá y, un texto oficial señala que dichos alojamientos “deben operar con sus protocolos avalados por el Comité de Crisis Provincial”.

La polvorilla, Tren a las Nubes, Salta, Argentina

El Tren a las Nubes, un clásico turístico de Salta, elegido por National Geographic entre los cinco mejores viajes en tren del mundo, reinició su recorrido que combina trayectos en ómnibus y el tramo final en el mítico tren.

Recorrido

El viaje comienza en ómnibus desde la capital provincial y recorre los primeros 150 kilómetros en ómnibus hasta San Antonio de los Cobres, a 3.700 metros sobre el nivel del mar, con paradas fotográficas en puntos panorámicos como Campo Quijano, el viaducto El Toro, la formación geológica Yacoraite y El Alfarcito, además de tener contacto directo con los pobladores locales de estos lugares que parecen detenidos en el tiempo. Los últimos 20 kilómetros se realizan en tren, a una velocidad máxima de 35 kilómetros por hora, hasta el viaducto La Polvorilla. El famoso puente curvo de hierro de 224 metros de longitud y una altura de 73 metros se ubica a 4.220 sobre el nivel del mar, el punto más alto de la excursión.

Servicios

Entre los servicios que se ofrecen a los pasajeros figuran el desayuno campestre y la merienda, guías bilingües, asistencia médica, snack bar, sector venta de souvenirs y wifi (en el paraje El Alfarcito, la estación de San Antonio de los Cobres y en el viaducto La Polvorilla).

El viaducto La Polvorilla es el punto más alto del recorrido, 4.220 metros sobre el nivel del mar. (Foto: Turismo Salta)

Duración y costo del viaje

Se necesita prácticamente todo el día para esta excursión ya que el horario de partida desde Salta es a las 6:15 horas y el regreso es alrededor de las 17 horas.

El costo de la excursión es de $6.750 por persona, también existe la posibilidad de llegar por otros medios hasta la estación de San Antonio de los Cobres y hacer solo el tramo en tren $4.350 por persona.

La mejor época para ir

Es sabido que durante el verano, en el norte argentino, las temperaturas pueden ser muy elevadas, por lo que la mejor época para hacer este viaje es entre mayo y septiembre.

Camión 4x4 para recorrer el Parque nacional Talampaya

El atractivo turístico más convocante de la provincia ya abrió para los residentes riojanos y se prepara para la apertura nacional con sus clásicos circuitos para disfrutar Talampaya desde abajo y novedades para conocerlo desde arriba.       

Ubicado en el centro-oeste provincial, el Parque Nacional Talampaya fue creado en 1997 y recorrer sus casi 215.000 hectáreas en donde podemos observar vestigios de como era la vida hace millones de años en esta zona, es como viajar en el tiempo, regresar al mundo de los dinosaurios y especies ya extinguidas.

Talampaya desde abajo

Un camión 4×4 nos transporta por este mundo rojizo a través del cauce seco del río Talampaya para recorrer, en poco más de cuatro horas, las cinco estaciones de uno de los circuitos clásicos de este parque. El vehículo cuenta con asientos al aire libre en el techo, sin la comodidad del aire acondicionado del interior, pero con todo el entorno a la vista.

Parada 1. Los Petroglifos

En Los Petroglifos se pueden observar claramente los grabados hechos por los antiguos pobladores de la zona. (Foto: Mario Rodriguez)

Unas sendas de madera nos conducen hasta los grabados que fueron hechos en las rocas desde hace 2500 años hasta solo 100 años por los antiguos habitantes de la zona. Un pastor que guía a una caravana de llamas o guanacos, personas con grandes tocados en la cabeza y figuras geométricas mezcladas con las patas de un ave son algunas de las expresiones talladas por nuestros antepasados.  

Parada 2. El jardín Botánico

El jardín Botánico es un pequeño oasis verde rodeado de interminables paredones rojizos. (Foto: Mario Rodriguez)

En esta seca inmensidad existe un pequeño bosque de flora autóctona cuyos intensos verdes se potencian con el rojo de los paredones, de hasta 150 metros de altura, que lo rodean. Allí, tallada por el agua, se formó La Chimenea, una hendidura cilíndrica en donde los visitantes son invitados a gritar para escuchar sus ecos.

Parada 3. La Catedral Gótica

Hay que alejarse bastante para poder abarcar de un vistazo a la Catedral Gótica. (Foto: Mario Rodriguez)

Esculpida por el tiempo sobre los farallones rojizos, la Catedral Gótica es imposible de abarcar con un solo golpe de vista. En el lugar también hay extrañas formaciones como la cabeza de un cóndor y un rey mago con su camello.

Parada 4. El monje

Abandonamos el cañón para recorrer un sector llano con extrañas formaciones esparcidas por toda el área. Descendemos del camión y observamos El Tótem y La Torre, luego, unas cuidadas pasarelas de madera nos guían hasta la más conocida, y fotografiada, del parque, El Monje, otra geoforma con más de 40 metros de altura. Desde allí, también puede verse claramente a La Tortuga, otra caprichosa formación rocosa.

Parada 5. El Cajón de Shimpa

El Cajón de Shimpa es un angosto cañón por el que se realiza un trekking de poco más de un kilómetro. (Foto: Mario Rodriguez)

La última estación del circuito, es un angosto cañón de siete metros de ancho entre paredones de 80 metros. De los seis kilómetros que tiene de extensión el Cajón de Shimpa, solo se pueden recorrer un poco más de mil metros en un trekking que transita sobre el piso de arena rojiza.

Talampaya desde arriba

La vista desde arriba del cañón nos da una idea de la inmensidad del parque. (Foto: Mario Rodriguez)

Balcones de Talampaya es una nueva excursión que permite llegar hasta un alto mirador desde donde se puede observar el parque desde arriba. La altura, que ofrece increíbles vistas panorámicas, permite además tomar una real dimensión de la inmensidad de los cañones, las quebradas y los interminables paredones rojos que terminan en el lecho seco del río. Este paseo se realiza con grupos reducidos de hasta diez personas, siempre con guía, y para llegar al balcón hay que hacer una caminata de baja dificultad pero intensa, ya que siempre es cuesta arriba.

Camino a La Mejicana. Famatina. La Rioja

Recorrimos el Famatina para llegar hasta la histórica mina que funcionó a principios del siglo XX. Un río amarillo, montañas con paredes de colores y profundas quebradas nos regalan unas experiencias de viaje inolvidables.        

En la localidad de Alto Carrizal, situada a unos 10 kilómetros de la ciudad de Famatina,  dejamos la combi y el asfalto para iniciar el recorrido en una caravana de vehículos 4×4 hacia La Mejicana. Para llegar a esta mina, ascendemos la sierra de Famatina hasta los 4500 metros por un camino pedregoso que ofrece algunos sacudones y también, un paisaje que te hace ignorarlos.

El camino pedregoso, solo apto para vehículos 4×4, ofrece varios puntos de interés durante su recorrido. (Foto: Mario Rodriguez)

Una mina de oro

Entre 1905 y 1920, esta explotación minera, principalmente de oro, fue administrada por compañías inglesas y el estado argentino financió la construcción de un cable carril para transportar los minerales extraídos desde La Mejicana hasta la ciudad Chilecito. Este sistema de transporte resultó una increíble obra de la ingeniería civil, realizada por una empresa alemana, que aún permanece en pie dando testimonio de lo que fue “la fiebre del oro” en la argentina de principios del siglo XX.

En la mayor parte del camino seguimos paralelos al cauce del río amarillo, cuya intensa coloración se debe al óxido férrico, y por momentos es tan sinuoso que lo cruzamos cuarenta y seis veces, según Matías Gaitán, secretario de turismo de Famatina y quien conduce la 4×4.

Atractivos de color

En la primera parada del recorrido observamos grabados hechos en las piedras dispersas por la zona. En este lugar, denominado Piedras Pintadas, se evidencia la presencia de los incas, considerados los primeros mineros de la zona. Marcos Moreno, de excursiones Salir del Cráter, nos comenta que los incas extraían el oro por motivos religiosos, como ofrenda a Inti, su dios supremo el Sol, y la plata para Killa, la diosa luna.

El próximo punto de interés es El Pesebre, una gran falla geológica de la era primaria, que, esculpida por la erosión del agua y el viento luce paredes rojizas, debido a la presencia de hierro, amarillas, por el azufre y las verdosas delatan la presencia de cobre.

Algunos kilómetros más arriba, a 2600 msnm, llegamos al Cañón del Ocre, una gran grieta con paredes de hasta 80 metros, ricas en limonita (ocre) y sin dudas, el paisaje más impactante del recorrido.

La mina La Mejicana fue protagonista de la “fiebre del oro” en nuestro país y fundamentalmente en La Rioja. (Foto: Mario Rodriguez)

La mina

El camino continúa zigzagueante y en constante ascenso, la vegetación se vuelve baja y al desolado paisaje se suman un grupo de guanacos y las últimas torres del cable carril, que parecen colgar de las montañas. En el último tramo, sobre los 4500 msnm, el viento aumenta, las plantas desaparecen y todo se vuelve amarillento. Sobre la pared de una montaña, La Mejicana muestra su pequeña boca negra y los esqueletos oxidados de la maquinaria, cuyos engranajes aún funcionan, pero ahora, como un atractivo turístico.

Cóndor-La Rioja

En muchos lugares de esta provincia basta con levantar la vista para observar a los cóndores planear en las alturas. El intenso azul del cielo riojano permite recortarlos en pequeñas manchitas negras que parecen flotar en el aire, pero para verlos de cerca hay que ir a la Quebrada de los Cóndores.       

Salimos de la capital riojana hacia el sur (rutas 38, 29 y 30) y después de 150 kilómetros llegamos a Tama, localidad cabecera del departamento Ángel Vicente Peñalosa. Allí, como en otros controles ruteros y por esas cuestiones de este año tan particular, y no es una crítica, nos tomaron la temperatura y luego fuimos guiados hasta la salida del pueblo por un policía en moto, pulgar arriba y a seguir el viaje.   

La cabalgata de unas dos horas ofrece un recorrido variado y pintoresco. (Foto: Mario Rodriguez)

No parece, pero es

Dejamos atrás el asfalto y la señal del celu para hacer los últimos 30 kilómetros. Por un camino de ripio, que no es el mejor pero la combi lo recorre sin problemas, subimos por la Sierra de los Quinteros hasta los 1010 msnm. El paisaje cambia tanto que Gonzalo González, de la Secretaria de Turismo provincial, sentencia “esto no parece La Rioja”. Las montañas se “suavizan” y el verde gana terreno, incluso a los chivos, ovejas y burros, se le suman las vacas, mucho más exigentes con la alimentación.

Todo lo necesario

Nos alojamos en la Posta Quebrada del Cóndor que ofrece confortables habitaciones rústicas con gruesas paredes de piedra y techos bajos de chapa. A la hora de sacarse el barbijo para cenar: empanadas riojanas, cabrito al horno (chileno) con papas y de postre, dulce de cayote con queso. Las copas se llenaron y vaciaron repetidamente con torrontés helado. Guitarreada, cantores de los buenos, como Don Augusto Luna, y de los otros, y por último, baile.   

La cabalgata

A la mañana siguiente, temprano, salimos de la posada para iniciar una de las mejores experiencias de viaje por la provincia de La Rioja, el camino a la Quebrada de los Cóndores. Los que hacían el recorrido a pie se adelantaron, el resto, nos juntamos para la distribución de los caballos. Luego de un breve tutorial sobre como mantenernos arriba del animal, iniciamos el trayecto que nos tomó unas dos horas.

El mirador ofrece seguridad y una vista privilegiada de los cóndores. (Foto: Mario Rodriguez)

Marchamos despacio en fila india por un sendero cuesta arriba que ofreció variedad y dificultad para todos los gustos, por momentos era angosto y apretado entre enormes rocas y de pronto se abría en una gran explanada verde. A mitad de camino, en un sector con muchas piedras y particularmente empinado debimos caminar llevando a los animales de las riendas. El tramo final de la cabalgata transcurrió sobre una zona llana en el que los más osados hicieron galopar a sus caballos que luego descansaron mientras hacíamos la caminata final hasta el mirador de los cóndores.

Con el correr de los minutos, estas aves curiosas se acercan al mirador. (Foto: Mario Rodriguez)

Los cóndores

El mirador está situado sobre una profunda quebrada a 1800 msnm, lo que nos permitió observar desde arriba algunos nidos (condoreras) en las salientes de las paredes verticales del acantilado. En la inmensidad del paisaje vimos varios cóndores que volaban muy lejos de nuestra ubicación. “Paciencia y silencio, que los cóndores van a venir” aconsejó uno de los guías. Pocos minutos más tarde una hembra curiosa pasó muy cerca del mirador, y luego otra, y otra, y se sumaron algunos juveniles y finalmente apareció un macho con su brillante collar blanco. Estuvimos un rato quietos, hipnotizados, observando la suavidad del vuelo de estos gigantes, hasta que llegó el frenético momento de las cámaras, los videos y las selfies.

Quizás acostumbrados a nuestros cambios, los cóndores siguieron allí observando a la gente del mirador.

Cuesta de Miranda en la Provincia de La Rioja, Argentina

Recorrer destinos cercanos, pasar más tiempo al aire libre y evitar las multitudes son algunas de las recomendaciones para el turismo pospandemia que hacen de los viajes en auto una opción en crecimiento. Te mostramos algunos de las rutas imperdibles de nuestro país.

El Corredor de la Ruta Azul. Chubut y Santa Cruz

La RN3 que va de Buenos Aires a Tierra del Fuego en sus 3.000 kilómetros recorre gran parte de la costa patagónica argentina. Un tramo de casi 800 kilómetros que nace en Bahía Bustamante en la provincia de Chubut y finaliza en el Parque Nacional Monte León en Santa Cruz, es el corredor turístico Ruta Azul. El camino ofrece una mezcla de la inabarcable estepa con el horizonte Atlántico.

(Foto: Daniel Ferreira-Leites Ciccarino/ 123RF).

Los Caracoles de Villavicencio. Mendoza

En la RP 52 de Mendoza, que une Uspallata con la capital provincial, se encuentra el tramo conocido como Los Caracoles de Villavicencio, son 55 kilómetros de camino de ripio con más de 250 curvas, que comunican a Uspallata con la Reserva Natural y el emblemático Hotel de Villavicencio. A pesar de la sinuosa traza sobre profundos precipicios, el recorrido no es difícil si se maneja con tranquilidad.

(Foto: Elena Odareeva/ 123RF).

Cuesta del Lipán. Jujuy

La Cuesta del Lipán, es un tramo de 17 kilómetros totalmente asfaltados, sinuosos y cuesta arriba de la RN52 que comienza en Purmamarca, al pie del Cerro de los Siete Colores, y alcanza su altura máxima en el Abra de Potrerillos (4.170 msnm), mirador obligado para contemplar el zigzagueante camino recorrido. Luego de la cuesta, la ruta desciende hacia las Salinas Grandes, a 3.450 msnm.

(Foto: Damien Roué/ Flickr).

Camino de los Siete Lagos. Neuquén

La Ruta o Camino de los Siete Lagos es un tramo asfaltado de la Ruta 40 entre Villa La Angostura y San Martín de los Andes, en Neuquén. El lago Nahuel Huapi es el primero de este itinerario pero no está contemplado dentro de los “siete” que son: el Correntoso, el Espejo, el Escondido, el Villarino, el Falkner, el Machónico y el lago Lacar. El circuito ofrece además de los espejos de agua, bosques andinos, ríos y montañas nevadas.

(Foto: Gábor Kovács/ 123RF).

Camino de las Altas Cumbres. Córdoba

El Camino de las Altas Cumbres es la ruta de acceso al Valle de Traslasierra y sus pintorescos pueblos al pie del Champaquí, la montaña más alta de la provincia con 2.790 metros. El recorrido atraviesa un cordón montañoso con impactantes vistas desde la altura y del Parque Nacional Quebrada del Condorito, ubicado en la zona, provienen los cóndores que sobrevuelan parte del recorrido antes de iniciar la bajada hacia la turística Mina Clavero.

(Foto: Mario Rodriguez).

Cuesta de Miranda. La Rioja

Ubicada entre las localidades de Nonogasta y Villa Unión en la provincia de La Rioja, la Cuesta de Miranda es un sinuoso tramo de cornisa, totalmente asfaltado, de la Ruta 40. El trazado ofrece cerradas curvas y abruptas quebradas de paredes rojizas que caen en el río Miranda. El punto más elevado de la cuesta está ubicado a 2.020 msnm y desde los miradores, el panorama se abre hacia los cuatro puntos cardinales.

Otros lugares para conocer en el oeste riojano.

(Foto: Mario Rodriguez).
Localidad de El Soberbio en la provincia de Misiones, Argentina

Teniendo paisajes para todos los gustos (y bolsillos), muchas veces elegimos los destinos más conocidos. Hoy te mostramos diez lugares de nuestro país que no están entre los más populares pero que bien merecen una visita.

Ojos de Mar son tres pequeñas lagunas de color turquesa que resaltan en la blancura del salar de Salta, a 5 kilómetros de la localidad de Talar Grande y a 380 kilómetros de la capital provincial. (Foto: Maurizio Giovanni Bersanelli/ 123RF).
Ubicado en el departamento catamarqueño de Antofagasta de la Sierra, el Campo de Piedra pómez luce como un mar de rocas blancas y rosadas, talladas por el inclemente viento que baja de los Andes. Las excursiones al Campo de Piedra Pómez parten desde la localidad de El Peñón. (Foto: Marcelo Aguilar/ Flickr).
Los Saltos de Moconá, en la provincia de Misiones, se formaron debido a una falla geológica de tres kilómetros que corre paralela al río Uruguay. Estas cataratas, pueden alcanzar los 14 metros de altura, dependiendo del caudal del río. (Foto: Visitemos Misiones).
Rodeada de volcanes, la Laguna Brava se oculta en la cordillera riojana a más de 4.000 msnm. Sus 17 kilómetros de largo de aguas azules y turquesas, con playas de grava y sal, son el hogar de cientos de flamencos. (Foto: Mario Rodriguez).
Epecuén nació como una villa turística a orillas del lago homónimo en la provincia de Buenos Aires. Las aguas termales del lugar convocaron a multitudes por décadas hasta que, en 1985, una inundación dejó a todo el pueblo bajo el agua y hoy está abandonado. (Foto: Nickalbi/ 123RF).
El dique Cuesta del Viento, en la localidad de Rodeo, a 200 kilómetros de la capital de San Juan, ofrece aguas calmas por la mañana, y por la tarde, los fuertes vientos lo transforman en una vertiginosa pista de windsurf y kitesurf de fama mundial. (Foto: Mario Rodriguez).
Situada en Malargüe, al sur de la provincia de Mendoza, la Reserva Natural La Payunia es una de las zonas con mayor concentración de volcanes del mundo. Sobre el suelo cubierto de lava negra se erigen más de 800 volcanes inactivos. (Foto: Martín Benitez/ Flickr).
Entre Caviahue y Copahue, en la provincia de Neuquén, se encuentra la cascada del río Agrio, un salto de 60 metros de altura, que en su estrepitosa caída forma una pileta natural con verticales paredes de coloridas rocas basálticas. (Foto: Mario Rodriguez).
En el Parque Nacional Lago Puelo, en la provincia de Chubut, se pueden hacer paseos lacustres, rafting, caminatas y cabalgatas rodeados de la selva valdiviana. A 140 kilómetros de Bariloche. (Foto: Danilo Vieira/ 123RF).
En el valle de Tierra Mayor, a 20 kilómetros de Ushuaia, se encuentra la Laguna Esmeralda. Para acceder a este paraíso escondido hay que caminar unas dos horas entre bosques de lengas y coíhues, castoreras y turbales. (Foto: Mario Rodriguez).
Trekking por El Chaltén, Santa Cruz, Argentina

Los espacios abiertos y lugares poco poblados, facilitarán el distanciamiento social y harán, en la nueva normalidad, del senderismo una actividad muy recomendada. Mientras nos quedamos en casa, te mostramos solo cinco de las tantas opciones que ofrece nuestro país.

Trekking a Laguna Torre. El Chaltén. Santa Cruz

Distancia: 19 kilómetros (ida y vuelta).

Tiempo: 7 a 8 horas.

Dificultad: baja.

Desde El Chaltén, se recorre el valle del río Fitz Roy y el curso de este río hasta su naciente. A pocos minutos, el primer mirador ofrece una vista panorámica del Cerro Solo, el cordón Adela, el Cerro Torre y el Monte Fitz Roy, además de la cascada Margarita del otro lado del río.

A mitad de la caminata, un segundo mirador natural ofrece panorámicas del cordón Adela, el Cerro Torre y las agujas que lo rodean. Luego, el camino atraviesa el campamento base DeAgostini y sube hacia la cresta de la morena frontal. Desde allí es posible bajar hasta la laguna que en su orilla suele tener témpanos que se desprenden del glaciar grande, otra opción es continuar por la misma cresta otros 2 Kilómetros hasta el mirador Maestri.

(Foto: Leonard Zhukovsky/ 123RF).

Trekking en Cuesta del Obispo. Salta

Distancia: 17 kilómetros (ida y vuelta).

Tiempo: 4 a 6 horas.

Dificultad: media/ alta.

En el paraje de El Maray, ubicado a 75 km de Salta, en la Quebrada de Escoipe, entre cardones, algarrobos y un paisaje de rocas rojas se inicia el ascenso. Los senderos que recorren parte del Parque Nacional Los Cardones e incluyen cuevas naturales entre las enormes rocas y pinturas rupestres, de a poco llevan a la cima del Cerro Torreón a más de 3100 metros. Desde ese imponente mirador natural se aprecia la Cuesta del Obispo y las montañas que rodean el lugar, siempre con la presencia de los cóndores que desde le cielo acompañan durante todo el recorrido. Recomendado para personas con buen estado físico y destreza para caminar por los senderos pedregosos de montaña.

(Foto: Anibal Trejo/ 123RF).

Trekking al cerro Ventana. Buenos Aires

Distancia: 19 kilómetros (ida y vuelta).

Tiempo: 5 a 6 horas.

Dificultad: media/ alta.

La entrada del Parque Provincial Ernesto Tornquist marca el comienzo de este recorrido que debe hacerse con el acompañamiento de guías habilitados. Luego de un pequeño bosque de pinos comienza el ascenso con alguna dificultad hasta llegar a una planicie que, además de ofrecer un respiro, permite observar algunos animales como zorros, guanacos y, con algo de suerte, algún puma. Sigue una subida lenta y luego, la parte más difícil, una esforzada trepada hasta una de las cumbres del cerro desde donde se pueden observarse el cerro Tres Picos, el más alto de la provincia de Buenos Aires, y varios arroyos. Un esfuerzo final, por el filo y cuesta arriba se llega al Hueco de la Ventana, a 1134 metros sobre el nivel del mar. Desde esta insólita creación natural, que le da el nombre al sistema serrano, se aprecia un imponente panorama.

(Foto: Leandro Kibisz/ Flickr).

Trekking a la cara sur del volcán Lanín. Neuquén

Distancia: 12 kilómetros (ida y vuelta).

Tiempo: 6 a 7 horas.

Dificultad: media/ alta.

En el Puerto Canoa a orillas del lago Huechulafquen, en el Parque Nacional Lanín, comienza la caminata por una pampa con vegetación baja, luego se cruza un puente para ingresar a un bosque de coihues y ñires y varias vertientes, mientras el arroyo Ruca Leufú, que corre encajonado, se hace escuchar. Comienza el ascenso, bordeando el arroyo, por un suelo más pedregoso y con la presencia de primeras araucarias o pehuenes. Sobre los 2000 metros sobre el nivel del mar se atraviesa un pequeño bosque de lengas hacia las praderas de altura que dejan ver claramente la ladera del volcán. Después de cruzar el último arroyo se llega al final de la senda en donde el paisaje se torna más árido y pedregoso y en donde se puede apreciar el glaciar que desciende de la cara sur del volcán Lanín, la cumbre más alta del parque y un símbolo de la provincia de Neuquén.

(Foto: John Marx/ 123RF).

Trekking al Cerro Uritorco. Córdoba

Distancia: 12 kilómetros (ida y vuelta)

Tiempo: 7 horas

Dificultad: media

El mítico Cerro Uritorco con 1.980 metros es el más alto de las Sierras Chicas en la provincia de Córdoba. Los fenómenos que se le atribuyen, sus historias y leyendas representan un atractivo turístico extra. A 3 kilómetros de Capilla del Monte se encuentra el acceso al cerro cuyo trayecto transcurre en ascenso por un sendero empinado e irregular, rodeado de vegetación autóctona como talas y quebrachos, y a medida que se gana altura, ofrece cinco postas de descanso: Del Caminante, a 1.137 msnm, Del Silencio a 1.216 msnm, Hondonada del Buey a 1.417 msnm, La Quebrada del Viento a 1.450 msnm y el 5° es El Valle de los Espíritus ubicado a 1.570 msnm y un refugio para 20 personas para aquellos turistas que deseen pernoctar en el Cerro. Desde su cumbre se puede observar una panorámica del Valle de Punilla y las Sierras Chicas,  a Capilla del Monte, el dique El Cajón y, cuando el clima lo permite, las Salinas Grandes de Córdoba.

(Foto: Randal Sheppard/ Flickr).
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