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¿Sabías que?

El pájaro, un ejemplar de aguja colipinta (Limosa lapponica), voló desde Alaska hasta Nueva Zelanda. Estas aves se reproducen durante el verano en las regiones árticas del hemisferio norte y luego, durante el invierno vuelan hacia el sur, en algunos casos hasta Australia y Nueva Zelanda.

El viaje del ave comenzó en el suroeste de Alaska el 16 de septiembre y llegó 11 días después a una bahía cerca de Auckland en Nueva Zelanda, en un vuelo sin escalas de 12.854 kilómetros, con velocidades de vuelo de hasta 88 kilómetros por hora. El ejemplar macho de aguja colipinta, identificado como 4BBRW, cuenta con un rastreador satelital y su travesía fue seguida por Global Flyway Network, un grupo de conservación que estudia aves playeras migratorias de larga distancia.

Los científicos señalaron que una Limosa puede pesar entre 190 y 400 gramos y, antes de la gran migración, vuelan primero desde sus zonas de anidación en la tundra de Alaska hasta la costa en donde se alimentan de mariscos y algas y acumulan una gran cantidad de grasa que será la fuente de energía para su viaje.

Se sospecha que estos pájaros no duermen durante el viaje y permanecen batiendo sus alas la mayor parte del tiempo. Anteriormente, el viaje más largo registrado correspondió a un vuelo de 11.680 kilómetros en 2007.

(Foto: KazKuro/ Flickr).

Fuente: La Vanguardia

A muchos nos gusta llenar el tanque y empezar a devorar kilómetros en nuestro auto pero ¿sabés cuál es la distancia más larga en el mundo que se puede recorrer en un vehículo? El canal de Youtube Half as Interesting hizo algunas cuentas.

No vale ir y volver veinte veces por el mismo camino, hablamos de unir en auto, los dos puntos más alejados del planeta, haciendo el camino más corto sin interrupciones, es decir, sin tener que utilizar ferris ni otros métodos de transporte.

En el mundo existen cuatro grandes sistemas de rutas: el de América del Norte, América del Sur, Australia, y el más grande que une África, Europa y Asia.

Para manejar por este recorrido hay que atravesar toda Europa y casi todo el continente asiático. (Foto: Google Maps)

Half as Interesting aclara que, a su criterio, el Canal de Panamá, divide a América en dos para dejar pasar el tráfico marítimo. Además, en la frontera entre Panamá y Colombia existe un área selvática y pantanosa que interrumpe la carretera Panamericana.

Entonces, si viajamos de Prudhoe Bay, en Alaska, hasta Panamá, tardaríamos 6 días en coche manejando sin parar, pero este no es el camino más largo, por lo que, una simple mirada al planisferio nos lleva a descartar a América del Sur y a Australia.

Viajar desde el sur de África para ingresar a Asia por el Canal de Suez, que tiene tres puentes, y luego continuar manejando por el Oriente Medio hasta llegar a Rusia también presenta un problema. Para hacer este trayecto hay que recorrer el continente africano por el este y resulta imposible llegar hasta Canal de Suez porque todas las rutas se concentran en el oeste, y la única opción sería cruzar el mar Mediterráneo en barco.

Descartados América y África, según Half as Interesting, el camino más largo empieza en la ciudad de Sagres, en Portugal, ubicada al extremo suroeste de la Península Ibérica, hasta llegar a la ciudad de Khasan en Rusia, en la frontera con Corea del Norte. Así, necesitamos 6 días y 19 horas, manejando por tierra sin parar, para recorrer 14.043 kilómetros, el viaje más largo y continuo en auto sobre el planeta Tierra.

Fuente: www.lavanguardia.com

El Museum of Broken Relationships está ubicado de forma permanente en el palacio barroco Kulmer, en la zona histórica de Zagreb, Croacia. Este curioso museo recibe el aporte de personas anónimas que envían “sus obras” y lo único que deben tener en común es haber finalizado una relación sentimental.

Cada pieza expuesta dispone de un espacio y de una historia que justifica su presencia en la sala. Son recuerdos materiales, más o menos cotidianos, de alguna relación fallida o terminada como regalos, cartas, álbumes de fotos, vestidos o cualquier cosa que recuerden a la expareja.

(Foto: Paul Prescott/ 123RF).

La idea surgió de la productora de cine Olinka Vištica, y el escultor Dražen Grubisic, luego de que su relación terminara en 2003. A sus objetos personales le fueron agregando los de sus amigos que también habían puesto fin a sus relaciones, y así la colección fue en aumento y en 2006 comenzó como una muestra itinerante.

Desde 2010 el museo cuenta con su sede física en Zagreb y en 2011, recibió el Premio Kenneth Hudson al museo más innovador del mundo. Hoy, mantiene la exposición errante, que visita espacios internacionales y sigue enriqueciéndose con nuevos y extravagantes aportes.

La muestra incluye, entre tantos objetos y su historia, a un enano de jardín, que terminó en el parabrisas del flamante auto del ex amante, el hacha utilizada para trozar todos los muebles post ruptura, una carta manuscrita pegada sobre un cristal rota en mil pedazos e introducida en un frasco, una lupa entregada al ex, que decía sentirse “pequeño” a su lado, esposas, cinturones, juegos de dados, ropa interior, autos de juguete, collares y tantas cosas cuya narración despiertan la curiosidad de cientos de visitantes.

Sus fundadores explican en su web www.brokenships.com la esencia de este museo en donde crean un espacio de memoria protegida con el fin de conservar el patrimonio material e inmaterial de las relaciones rotas.

El Parque Nacional de Thingvellir, en Islandia, declarado Patrimonio Natural por la Unesco tiene entre sus atractivos principales a la fisura de Silfra. Allí, las aguas del glaciar Langjökull se filtran entre la red de cuevas y fisuras, y con 80 metros de visibilidad debajo del agua, es uno de los mejores lugares del mundo para realizar snorkel y buceo pero, en realidad lo que hacen único a este lugar es que se puede de nadar literalmente entre dos continentes.

Generalmente el choque de dos placas tectónicas provoca que una de ellas se hunda debajo de la otra pero, en este lugar, las placas Norteamérica y Eurasia se están separando y en el espacio entre ellas se creó esta fisura. El fenómeno, en tiempos geológicos, es reciente ya que a pesar de que los terrenos se distancien en direcciones opuestas a un ritmo aproximado de dos centímetros por año, todavía es posible, en algunos sectores, tocar con las manos la pared de los dos continentes a la vez.

El recorrido del cañón comienza en el Hall de Silfra, la sección más ancha de la grieta, luego de nadar unos doscientos metros esquivando las rocas que han caído en la grieta y han quedado atascadas, se llega a la Catedral de Silfra, con una profundidad de unos 20 metros por unos cien metros de largo es considerada la mejor parte. Al final de la Catedral hay una pendiente de arena de poca profundidad desde donde la corriente conduce al buceador directamente al lago Thingvallvatn.

Fuente: hipertextual.com

Con sus 120 kilómetros de largo por 25 de ancho, Fraser Island, situada en la costa este de Australia, a 30 kilómetros de Brisbane, es la isla de arena más grande del mundo, y mucho más. Se accede a ella por medio del transbordador y solo se permiten los vehículos todo terreno para recorrerla.

 “K’gari” como la llamaron sus primeros habitantes, la tribu de los batchulla, puede traducirse como “paraíso” y según cuentan las leyendas aborígenes australianas, los dioses querían un paraíso en la tierra así que eligieron este lugar, lo poblaron de bosques, lagos, dunas y especies de animales únicas, un verdadero paraíso terrenal.

Fraser Island, Patrimonio de la Humanidad desde 1992, es un enorme banco de arena de 1600 kilómetros cuadrados en donde crecen frondosos bosques tropicales, lagos de cristalina agua dulce, gigantescas dunas además de ser el hábitat de una fauna y una flora difícil de encontrar en cualquier otro lado del planeta.

Entre sus sitios imperdibles se destaca la 75 mile beach, una inmensa playa con 120 kilómetros de arena blanca, con selva de un lado y mar turquesa del otro, aunque las fuertes corrientes y la presencia de medusas y tiburones desalientan a los bañistas que eligen un chapuzón seguro en algunos de los lagos de la isla.

El lago Mckenzie, el más popular entre los turistas, se nutre solo de lluvia y sus aguas son transparentes como un cristal dejan ver la arena extremadamente suave y fina. En el camino hacia este lugar, numerosos carteles advierten sobre la presencia de dingos, se trata de perros salvajes que vagan libremente por la zona y pueden ser muy agresivos.  

Fraser Island es un cementerio de barcos que han naufragado en sus costas a lo largo de los siglos. El más conocido es el El Maheno ShipWreck, luego de encallar en 1935, fue utilizado como blanco para practicar el lanzamiento de bombas al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, hoy es un casco oxidado varado en la playa que sigue atrayendo la atención de los visitantes de la isla.

Al norte del naufragio, en las arenas coloreadas de pináculos se pueden ver los 72 colores de las formaciones de arena que son el resultado de la erosión del viento, la lluvia y la fusión de arena con la arcilla, durante miles de años.

El Nishiyama Onsen Keiunkan es un hotel que abrió sus puertas en el año 705 ¿hiciste la cuenta? lleva nada menos que 1315 años funcionando. Ubicado en Japón, en la prefectura de Yamanashi, el longevo establecimiento está enclavado en las montañas en el pequeño pueblo de Hayakawa, de 1200 habitantes. En 2011, fue certificado en el Libro Guinness de los Récords como el hospedaje más antiguo que existe a nivel mundial.

Otra de las curiosidades que tiene el establecimiento, es que desde su apertura, siempre estuvo bajo la dirección de la misma familia durante 52 generaciones. Su primer propietario, Fujiwara Mahito, era nieto de un ayudante de campo del entonces emperador Tenji. Incluso dentro del personal de la posada hay familias que se han desempeñado en el mismo puesto durante varias generaciones.

El hotel lleva funcionando trece siglos bajo la dirección de la misma familia. (Foto: Nishiyama Onsen Keiunkan)

No hay acceso a Internet y los huéspedes reciben en el check in, ropas tradicionales para utilizar durante la estadía además de la obligación de no usar zapatos dentro del edificio.

La posada ofrece 37 habitaciones de alto nivel, y si bien todas fueron renovadas en 1997, conservan el estilo clásico japonés. La noche cuesta alrededor de 360 euros que incluye una cena de sofisticada gastronomía y un desayuno muy elaborado.

Ubicado en medio de una cordillera, el principal atractivo turístico del hotel es el balneario, con cuatro baños al aire libre y dos interiores, se alimenta de aguas ricas en minerales, procedentes de filtraciones naturales y que permiten disfrutar de baños termales a una temperatura de 52 grados.

El Monte Fuji, un símbolo de Japón, se encuentra a solo dos horas y media en auto desde el hotel. (Foto: Siraphol/ 123RF).

El Nishiyama Onsen Keiunkan se encuentra se encuentra a dos horas y media, en auto, del Monte Fuji, la montaña más alta y uno de los símbolos de Japón, y a casi cuatro horas del Parque de Monos de Jigokudani en donde ver a los famosos macacos dándose baños calientes en las termas naturales rodeados de nieve.

Un dato extra: el segundo hotel más antiguo del mundo, también está en Japón, se trata del Hoshi Ryokan, con apenas 1302 años de vida.

Uno de los mayores atractivos del hotel son los baños en sus aguas termales. (Foto: BlueOrange Studio/123RF).

A dos horas de Tokio, tenía que ser en Japón, en Chichibu, existe un museo llamado Chinsekikan, que significa salón de rocas curiosas. Allí se exhiben unas 1700 piedras de las cuales, 900 tienen la particularidad de parecerse a rostros humanos. Coleccionar estas rocas, erosionadas naturalmente, eran el hobby de Shozo Hayama, quien las recolectó hasta sus 90 años e inició el museo. Luego de fallecer en 2010, el pasatiempo y la galeria continua con su hija Yoshiko Hayama, quien también suma a la colección las piedras que encuentra en un río cercano y recibe, además, las que le envían personas de todo el mundo. Hoy, el curioso museo es visitado por una gran cantidad de visitantes internacionales.

Según Hayama, para que una roca se clasifique como “jinmenseki”, término nipón para referirse a la “roca con cara humana”, debe tener ojos y boca y, si también tiene una nariz, mucho mejor, claro está que otra condición es que no hayan sido alteradas artificialmente. Las piedras, por sus características faciales y un poco de imaginación, se parecen a celebridades, figuras religiosas o personajes de película.

Hay una explicación científica de por qué tenemos una tendencia a ver caras, animales o imágenes que nos resulten familiares en cosas que no lo son: se llama pareidolia. ¿Quién no vio en las nubes, en las piedras o en una mancha en la pared, un rostro humano? Se trata del esfuerzo del cerebro por clasificar la información que recibe a través de los sentidos y tiende a encontrar formas conocidas incluso donde no las hay. Hace miles de años, para nuestros ancestros, reconocer con rapidez el rostro de un animal salvaje podía ser la diferencia entre la vida y la muerte. Por eso, basta con unos pocos datos, líneas, puntos, luces o sombras, incluso algún sonido, combinado de alguna manera, para que el cerebro lo traduzca como algo conocido. Para los especialistas se trata de un rasgo evolutivo.

Fotos: www.another-tokyo.com

Fuente: www.periodismo.com

En Tianducheng, en los suburbios de Hangzhou en la Provincia de Zhejiang, China, se alza una mini réplica de la famosa ciudad de las luces.

En muchos países se han hecho réplicas de monumentos e íconos arquitectónicos famosos, así podemos encontrar un Partenón en Estados Unidos, una Fontana di Trevi en Corea del Sur y una Estatua de la Libertad en Japón, pero, en China fueron más allá, el “copy paste” a gran escala fue de una ciudad entera, y nada menos que de París.

Tianducheng, un barrio de Hangzhou, la populosa capital de la provincia china de Zhejiang, fue el lugar elegido para levantar una mini réplica de la ciudad de las luces. La urbanización inaugurada en 2007 formó parte del megaproyecto urbanístico que planea construir nueve pequeñas ciudades alrededor de grandes centros urbanos para descongestionar la aglomeración de los casi 1400 millones de habitantes del gigante asiático.    

(Foto: Zhao Jiankang/ 123RF).

Como no hay París sin Torre Eiffel, la reproducción china del ícono parisino alcanza los 107 metros, un tercio de la original, pero suma para las selfies. Además, los amantes de la capital francesa no extrañarán el Arco del Triunfo, las fuentes, los jardines, los bulevares, los históricos edificios haussman e incluso los cafecitos que dan a la calle.

Lo cierto es que hoy, en esta ciudadcopia, desarrollada para albergar a diez mil habitantes, solo viven un puñado de residentes y, la lluvia de turistas de todo el mundo que se auguraba, todavía no han llegado.

Fuente: www.infobae.com

Con poco más de 1000 habitantes, la pequeña población de Å, en Noruega, ostenta el título del pueblo con el nombre más corto del mundo.

Å se encuentra en el municipio noruego de Moskenes, en el extremo meridional de las islas Lofoten, un archipiélago situado por encima del Círculo Polar Ártico y formado por unas 2000 islas bañadas por el mar de Noruega. Con semejante ubicación, es fácil imaginar porqué este pueblito de 1.000 habitantes, durante las temporadas más frías, quede prácticamente desierta.

Su nombre, la primera letra de nuestro alfabeto (aunque en español se pronuncia como la vocal “o”), paradójicamente, es la última letra del alfabeto noruego (después de la z, æ y la ø) y significa “lugar donde hay agua”.

“Longest place name in the world” mucho más corto que anunciar el nombre del lugar. (Foto: itravelnz/Flickr).

En los últimos tiempos y debido a su particular denominación, en Å, el turismo se ha convertido en su principal fuente de ingresos. No obstante, la tradición pesquera del lugar sigue viva en los secaderos de pescado y contar con una fábrica de aceite de hígado de bacalao que data de 1850.

El lugar permite disfrutar de la naturaleza, el descanso y la visita a los dos museos de la localidad: el Museo Lofoten Stockfish (Lofoten Tørrfiskmuseum) en donde se muestra el proceso desde que el pescado es llevado a tierra hasta que finalmente se empaca y está listo para la exportación y el Museo del Pueblo Pesquero Noruego (Norsk Fiskeværsmuseum) que aborda la vida pesquera en Lofoten en los últimos 200 años.

El largo cartel con el largo nombre de la colina neozelandesa constituye todo un atractivo turístico. (Foto: Michal Durinik/123rf).

Fuente: www.viajerosblog.com

Whittier en Alaska es un pequeño pueblo, que podría ser como tantos otros, lo curioso es que sus más de 200 habitantes viven en el mismo edificio.

Durante el verano, el lugar tiene 22 horas de sol y convoca a más 700.000 visitantes que llegan en cruceros. También se puede ingresar al pueblo por tierra, mediante un túnel que atraviesa las montañas. Más allá del turismo, los habitantes de Whittier viven en un edificio que tiene todo lo necesario para que sus residentes sobrevivan al duro invierno de Alaska.

Breve historia

Después de la II Guerra Mundial, la marina de los Estados Unidos construyó una base naval en una ensenada del estrecho Prince William Sound, en Whittier. La base militar, construida en 1956, constaba de dos edificios anexos conocidas como Begich Towers, en donde vivieron unas 200 personas. Con el correr de los años, el ejército dejó de considerar la zona como un punto estratégico y abandonó el lugar.

Whittier es visitado por miles de turistas que llegan en busca de las 22 horas de sol que tienen los días durante el verano. (Foto: Ryan Taylor).

Luego de la marcha de los militares, los lugareños convirtieron la edificación en una residencia en donde refugiarse durante los duros meses de invierno cuando, la temperatura media es de cero grados y las mínimas caen hasta los 20 grados bajo cero, además de los vientos helados y la acumulación de nieve disminuyen la necesidad de salir al exterior. Hoy, las Begich Towers, después varias refacciones, son un moderno edificio de catorce plantas en donde transcurre la vida de los habitantes de Whittier.

En las primeras plantas se instalaron las oficinas administrativas locales, la comisaría, la oficina de correos, la iglesia, el centro de salud, el supermercado, la cafetería, la lavandería, un pequeño hotel y también el acceso a un túnel subterráneo que comunica el edificio con escuela municipal ubicada al otro lado de la calle, utilizado durante el invierno, cuando el acceso principal al centro educativo permanece cerrado. En las plantas superiores se encuentran las viviendas de los habitantes, incluso la del alcalde de Whittier.

Además de las Begich Towers existen otras pequeñas construcciones como un restaurante, un bar y una posada, utilizadas por los turistas durante el verano.

La localidad de Whittier se hizo conocida porque casi la totalidad de sus habitantes residen en un mismo edificio. (Foto: puuikibeach).

Trabajar en Whittier

Gran parte de sus habitantes trabajan en el puerto o en el mantenimiento del mismo edificio, o de las calles, incluso el túnel de acceso por tener un único carril y funcionar por turnos, requiere de mucho personal. Otras personas dictan clases en la escuela o se ocupan del cuidado de sus vecinos enfermos. Fuente: www.jll.es

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