Cinco lugares insólitos

Te mostramos algunos paisajes tan hermosos y tan peligrosos que lo mejor es, no moverte de tu casa, y conocerlos a través de una pantalla.

Lago Natron, Tanzania

Ubicado al norte de África, las aguas de este lago deben su color rojizo a las algas que, junto con los flamencos son sus únicos habitantes. El alto contenido salino del lago y las temperaturas, que alcanzan los 60 grados centígrados, pueden petrificar a los animales que se bañen en sus aguas. La causa de esta letalidad se debe a los numerosos compuestos químicos derivados del cercano estratovolcán Ol Doinyo Lengai.

(Foto: Alex Berger/ Flickr).

Valle de la Muerte de Kamchatka, Rusia

Considerado uno de los lugares más hermosos de Rusia, la península de Kamchatka es también uno de los más peligrosos del mundo. En este territorio existen manantiales térmicos que emanan gases extremadamente tóxicos por lo que todos los seres vivos en esta área, mueren en pocos minutos. Los científicos no han podido aún encontrar una explicación al fenómeno.

(Foto: Einar Fredriksen/ Flickr)

Volcán Sinabung, Indonesia

Ubicado en el norte de la isla de Sumatra, este volcán, después de 400 años de inactividad retomó su actividad en 2003 y no ha parado de expulsar humo y ceniza. En 2014 murieron 16 personas y miles de vecinos fueron evacuados. Considerado como uno de los más peligrosos de Indonesia, en julio del 2019 arrojó ceniza volcánica a más de siete kilómetros de altura.

(Foto: Pavel Kirillov/ Flickr).

Desierto Danakil, Etiopía

Situado en la depresión de Afar, “El infierno sobre la Tierra” como le dicen, es la zona más caliente del planeta con 50 grados centígrados durante casi todo el año. Solo la étnia Afar habita la zona del lago Abbe, allí, el agua que brota del terreno volcánico, forma chimeneas que alcanzan 50 metros de altura y depositan sedimentos que dan al lugar un aspecto extraterrestre.

(Foto: Andrea Moroni/ Flickr).

Monte Washington, Estados Unidos

Ubicado en el estado de New Hampshire, este monte registra condiciones climáticas aún más extremas que la Antártida. Con 1917 metros de altura, en su cima se han medido vientos de 372 kilómetros por hora que, con las constantes nevadas y ventiscas, ofrece una sensación térmica de hasta 44 grados bajo cero. Suficiente para reducir las ganas de visitarlo.

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