Cusco y Machu Picchu, antiguo paraíso inca

(Foto: Karol Kozlowski/ 123RF).

Una ciudad entre incaica y colonial, junto a una ciudadela de piedra entre los escarpados picos de los Andes: el viaje ideal para remontar los siglos en Perú.

Por Graciela Cutuli

Decir Perú es decir Machu Picchu, su postal más conocida en el mundo. Sin embargo, la ciudad de piedra que levantaron los incas en torno al siglo XV mantiene intactos sus misterios: ¿fue realmente una fortaleza militar anidada entre las altas cumbres de los Andes, a 2450 msnm? ¿Fue tal vez un centro ceremonial dedicada al culto que regía la vida de los antiguos pobladores? La duda sobre estas respuestas dura desde hace más de un siglo, desde que en 1911 el explorador norteamericano Hiram Bingham “redescubrió” este extraordinario conjunto arquitectónico, obra maestra de la ingeniería incaica, y comenzó un lento trabajo de restauración que puso a Machu Picchu en el mapa turístico del mundo. 

El viaje a Machu Picchu nunca viene solo: comienza en Cusco, el antiguo corazón de imperio que los incas conocían como Tahuantinsuyo, y abarca también el Valle Sagrado, una sucesión de pueblos que permiten acercarse a las más auténticas tradiciones de la cultura local. 

Cusco, de la Plaza de Armas a los templos

La llaman la “Roma de América” y era el “ombligo” del imperio de los incas: más allá de sus blasones, para el viajero moderno el primer impacto es la altura, porque se levanta a casi 3400 msnm. Nada que no pueda solucionarse con un mate de coca y unas horas para aclimatarse antes de empezar a recorrer la región. El segundo impacto es la imponente belleza de la Plaza de Armas, flanqueada por la catedral y el templo de la Compañía de Jesús: además de su magnificencia arquitectónica, que aprovecha los cimientos de los edificios incas, esta explanada es el centro de la vida cívica y escenario de parte del Inti Raymi, la fiesta del sol que se celebra el 24 de junio.

En la imponente Plaza de Armas se encuentran además, la catedral y el templo de la Compañía de Jesús. (Foto: Mark Green / 123RF).

Desde las alturas de la fortaleza de Sacsayhuamán, en las afueras de la ciudad, se la aprecia perfectamente, rodeada por un mar de calles y pasajes para explorar y adentrarse en la auténtica vida local. Entre todo el conjunto se destaca sin duda el templo que concentraba el culto al sol, el Qoricancha, transformado en el monasterio de Santo Domingo por los conquistadores españoles. Si queda alguna duda de la riqueza de la Cusco incaica, vale recordar que se dice que este templo estaba recubierto de láminas de oro. Para visitarlo conviene comprar el boleto turístico unificado que permite acceder a 16 sitios en 16 días: entre ellos Sacsayhuamán, Qoricancha, varios museos y sitios del Valle Sagrado. Si bien se pueden tomar excursiones hacia pueblos como Ollantaytambo, Urubamba y Pisac (famoso por su mercado), entre los más conocidos y abiertos a los visitantes, también se puede llegar desde Cusco tomando los minibuses que tienen punto de partida en la calle Puputi. 

El convento de Santo Domingo fue levantado sobre los cimientos del templo inca de Coricancha. (Foto: Aleksandra Kossowska / 123RF).

Machu Picchu

La ciudadela es accesible desde Cusco o bien desde la estación de tren Ollantaytambo (la opción más esforzada es a pie, recorriendo en cuatro días el Camino del Inca). El viaje en tren desde Ollantaytambo se realiza en vagones panorámicos que permiten perder la vista sobre el cauce del río Urubamba y llegar hasta el pueblito de Aguas Calientes, al pie de Machu Picchu. El último tramo se hace en bus por la famosa ruta Hiram Bingham, que caracolea sobre el flanco de la montaña. En la entrada del complejo se pueden contratar guías oficiales que resaltan el encanto de la visita: así, ya  en la ciudadela, se podrá disponer de todo el día para recorrer el conjunto de casas, espacios ceremoniales, terrazas de cultivo,  calles de piedra y construcciones hechas en roca increíblemente ensambladas. Y todo apreciando las vistas sobre el imponente Huayna Picchu, el famoso pico que sirve de telón de fondo y cuyo ascenso es un desafío reservado únicamente para piernas bien entrenadas. 

CUÁNDO IR Y CLIMA

La belleza del lugar no tiene límite de estaciones. Entre mayo y agosto es la temporada alta, un período más seco cuyo cielo siempre despejado permite resaltar los verdes del entorno. La temperatura va de los 17ºC a 19ºC, con noches frías. La temporada húmeda, de noviembre a marzo, tiene un encanto único gracias a la niebla de la mañana que le confiere un aire mágico a todo el conjunto. En estos meses la temperatura diurna oscila entre los 19ºC y 21ºC, con noches no muy frías. De todos modos, cualquiera sea la época del año, la gran demanda obliga a reservar con tiempo los pases para acceder a Machu Picchu y el Huayna Picchu. Si no viaja con una agencia que garantice la entrada, primero hay que asegurarse el ingreso y luego reservar el resto del viaje.

TRANSPORTE

Una de las primeras decisiones a la hora de organizar el viaje es elegir entre excursiones organizadas, que resuelven toda la logística, o bien moverse por cuenta propia con transportes locales. Desde la estación de minibuses de Cusco salen vehículos hacia los pueblos del Valle Sagrado (también se pueden contratar taxis), especialmente Pisac, Urubamba, Chinchero y Moray (con las cercanas salinas). A Machu Picchu se llega en tren (tres horas 15 desde Cusco, dos horas y media desde Urubamba, algo menos de dos horas desde Ollantaytambo). Los maneja Peru Rail con cuatro servicios (Vistadome, Expedition, Sacred Valley y el tren de lujo Hiram Bingham) o Inca Rail, con otros cuatro (The Voyager, The 360º, The First Class y The Private).

DINERO

La moneda es el sol peruano ($17,5 argentinos por sol). Hay casas de cambio en Cusco y también se puede conseguir en los pueblos del Valle Sagrado. Conviene siempre llevar algo de cambio porque son frecuentes las propinas (por ejemplo para sacar fotos a los pobladores se acostumbra darla) y las compras a los vendedores ambulantes o en los mercados, donde también el regateo es de rigor.

SEGURIDAD

Manteniendo las precauciones normas en todo sitio turístico no hay mayores problemas a lo largo del recorrido. La policía turística controla las 24 horas la seguridad en la región mediante un centro de control. En Cusco, en los pueblos y en el ingreso a Machu Picchu hay agentes de seguridad uniformados y de civil. La app Tourism Police Peru (Android) permite reportar cualquier inconveniente, enviando la ubicación del usuario en forma automática. Por otra parte, hay que usar calzado adecuado y respetar los senderos y señalizaciones para evitar caídas o perderse en los caminos.

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