Recorrido por el norte de Córdoba

Estancia Jesuítica Caroya

Sin carteles luminosos ni peatonales llenas de gente, el norte cordobés ofrece historia, cultura, caminos despejados y un ambiente óptimo para bajar varios cambios.

Por la ruta 9 iniciamos este recorrido llamado “Descubrí tu Norte“, que tiene como primera parada la ciudad de Colonia Caroya, el lugar en donde, en 1616, la orden de la Compañía de Jesús construyó la primera estancia jesuítica que fue el centro de desarrollo de la zona, ya que a lo largo de su historia allí se produjo maíz, trigo, frutas y vino; luego fue el lugar de esparcimiento para los alumnos del Monserrat; después fábrica de armas blancas durante la Guerra de la Independencia y; finalmente en 1878, albergue de los 295 inmigrantes friulanos y vénetos, que llegaron por la Ley de Inmigración, sancionada por el presidente Avellaneda.

Estos gringos, que sumaron su cultura vitivinícola y gastronómica, también construyeron una red de canales de riego para que las secas tierras del norte cordobés se transformaron en productivas. Así nació la Colonia Caroya.

Vinos de alta gama

En 1929 la familia Nanini fundó un establecimiento en donde se elaboraban los vinos típicos de la zona. En 2015 la bodega pasa a manos de la familia Mizzau que la renueva, implementa nuevas tecnologías e incorpora otras cepas para relanzarla en 2018 con el nombre de Terra Camiare. Esta bodega boutique elabora vinos reserva o de alta gama con uvas seleccionadas íntegramente de la Provincia de Córdoba. Recorrimos sus viñedos y su planta de elaboración, y probamos algunos de estos vinos. En el lugar funciona también el restaurante Los Socavones, que, a decir verdad, nos quedamos con ganas de “visitar”.

Salames con tradición

Los salames de Caroya se hicieron conocidos en toda Argentina a través de los trenes. En la parada de la vieja estación, los colonos vendían su producción, desde frutas secas hasta el, hoy famoso, chacinado. Visitamos el local en donde Norma Londero elabora y vende sus productos. Esta mujer, de setenta y pico, nos recibe con una sonrisa y mientras corta largas fetas de salame nos cuenta algunos secretos de su producción. Mucho sabor con pocos ingredientes: carne de cerdo y vaca, sal, pimienta y vino blanco macerado con ajo.

Majo Bergagna, Directora de Turismo, señaló que “Colonia Caroya tiene dos pilares dentro del turismo gastronómico, la producción de chacinados y la producción de vinos. Hoy consumimos chacinados por placer, pero nuestros nonos lo hacían por necesidad, no había heladera así que conservaban la comida en los sótanos y cada vez que venía alguien le convidaban salame y así, de boca en boca, empezó la fama de que nuestros salames son muy ricos. Por otro lado, es la cuna del vino en Argentina, acá es donde los jesuitas comenzaron, hace más de 400 años a elaborar vino y hoy tenemos seis establecimientos que forman parte de los ‘Caminos del Vino de Córdoba‘ que se pueden visitar, degustar y comprar sus productos”.

Por la avenida San Martín y sus centenarios plátanos carolinos, dejamos Colonia Caroya y el asfalto de la ruta 9 para recorrer el camino de tierra que nos llevará hasta nuestra próxima parada, la Estancia Santa Catalina.

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